SOFISMAS DE OCACION 24 DE ENERO


 

La gubernatura de Sinaloa se decide el 2018



Por: Juan B. Ordorica (@juanordorica)

 

Constitucionalmente, la elección de gobernador en Sinaloa se realizará en el 2021, pero políticamente mucha de la sucesión se juega este próximo julio del 2018. Toda política parte de lo local y los resultados de esta elección acomodarán las fichas para el 2021.

 

La posibilidad que el PRI pierda la Presidencia de la República es real. La probabilidad que José A. Meade sea el próximo presidente de México es muy poca. En este escenario, el líder máximo del priismo en Sinaloa queda representado en Quirino Ordaz. Nada ni nadie se va a entrometer en la decisión de la designación a la candidatura del PRI. Él lo sabe. Por eso la imperiosa necesidad de impulsar a un miembro del incipiente quirinismo al Senado. En este caso Juan Habermann, su secretario de Agricultura.

 

Si el triunfador de la contienda presidencial es José A. Meade, el próximo gobernador de Sinaloa es Mario Zamora. No hay mucho análisis que hacer. Tendría el total y avasallador apoyo de Meade y nadie del priismo sinaloense tuviera las canicas necesarias para hacerle frente (incluido Vizcarra).

 

En el escenario de un López Obrador victorioso, MORENA tendría un crecimiento importante en la entidad, pero su éxito también traería consecuencias a sus militantes originales. Veríamos una alta migración de priistas a ese partido.  Los actuales miembros de ese movimiento se verían desplazados por jugadores más fuertes y las candidaturas al Gobierno del Estado, diputaciones y alcaldías, muy probablemente terminarían en manos de políticos expriistas.

 

Héctor Melesio Cuen es otro de los políticos que se puede beneficiar con el triunfo de MORENA; si bien el exrector compite por el Frente, las condiciones que tendría para ir por la gubernatura si logra un lugar en el Senado son inmejorables… Con un PRI disminuido nacionalmente, el control de dos partidos políticos (PAS y PAN), la adhesión de exmalovistas y algunos exiliados del PRI, el exrector estaría arañando la gubernatura. El PAN tendría que refugiarse bajo el manto protector de Cuen y algunos cuantos, muy pocos, serían los encargados de cuidar la franquicia.

 

El triunfo de Anaya también fortalece las aspiraciones de Héctor Melesio Cuen. Si en esta elección son aliados, no tendría por qué negarle esa misma condición dos años más adelante. Seguramente estaría más restringido y con figuras cercanas a Anaya que sirvan como cuña (Carlos Castaños, Edgardo Burgos y Loar López).  Por otro lado, si Roberto Cruz logra sacar adelante la elección del Distrito II Federal, estaría en condiciones de pelear la candidatura del PAN.

 

Por el lado de lo independientes, si Manuel Clouthier logra un escaño en el Senado, no necesariamente el triunfo, sin duda se pone en la pelea. Si triunfa MORENA en la Presidencia y Clouthier es senador, es casi un matrimonio cantado para la elección del 2021.  En el caso que gane el PRI o el Frente, seguiría su carrera como independiente, sumando simpatizantes del PAN mayormente. En caso de no ganar un puesto en el Senado como independiente y en el escenario de un MORENA ganador, no sería descabellado verlo en alguna posición del gobierno federal y desde ahí construir de nueva cuenta su camino a la gubernatura.

 

De todos estos escenarios y de una infinidad más que ustedes se pueden imaginar, la percepción es que el PRI en Sinaloa es quien más puede sufrir con la derrota. Indudablemente tendrán un éxodo de militantes e intereses a otras fuerzas políticas después de una posible derrota. El 2018 también puede ser el principio del fin para el PRI en Sinaloa.

 

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