La jornada del martes 24 de diciembre pasará a la historia reciente de Sinaloa como un día marcado por una oleada de robo de vehículos que sacudió diversas colonias de Culiacán y zonas rurales de Navolato, con un patrón de violencia consistente, agresores armados y escape inmediato de los delincuentes.
25 de diciembre de 2025.
La jornada del martes 24 de diciembre quedó marcada por una serie de robos violentos de vehículos en distintos puntos de Culiacán y zonas rurales de Navolato, hechos que fueron documentados por la Fiscalía General del Estado y que evidencian el fortalecimiento de este delito en Sinaloa.

De acuerdo con los reportes oficiales, al menos seis despojos se registraron en colonias urbanas de la capital sinaloense, entre ellas Chapultepec, Villas del Río, Las Terrazas, Ignacio Allende y Hacienda de la Mora.
En todos los casos, los conductores fueron interceptados por grupos de dos a cuatro sujetos armados, quienes los amenazaron con armas de fuego y los obligaron a descender de sus unidades para huir de inmediato.
Los robos ocurrieron en distintos escenarios: frente a domicilios particulares, en estacionamientos de comercios y sobre la vía pública; sin embargo, todos compartieron un mismo patrón de actuación, caracterizado por el uso de la violencia, la rapidez de la ejecución y la fuga sin que se lograra la detención de los responsables.

De acuerdo con los reportes oficiales, al menos seis despojos se registraron en colonias urbanas de la capital sinaloense
La inseguridad también se extendió a las carreteras, en tramos de la autopista Mazatlán–Culiacán y en la ruta Culiacán–Altata se reportaron interceptaciones de camionetas, algunas con placas de otros estados, lo que confirma que el delito no se limita a zonas urbanas.
Autoridades reconocen que los hechos del 24 de diciembre no representan un caso aislado, sino que forman parte de una tendencia sostenida que se ha intensificado durante los últimos 15 meses, tras el recrudecimiento del conflicto entre grupos del crimen organizado en la entidad.
El incremento en los robos de vehículos, la violencia con la que se cometen, la baja recuperación de unidades y la impunidad en numerosos casos han configurado un escenario de vulnerabilidad permanente.
Para los habitantes de Culiacán, Navolato y comunidades rurales, salir de casa, estacionarse o transitar por carretera se ha convertido en una actividad de alto riesgo.






