Lo ocurrido el pasado domingo en el Estado de Jalisco es un llamado de alerta a las autoridades de lo que pueden ocasionar las complicidades con miembros de la delincuencia organizada.
25 de febrero de 2026.
Muchas notas se han destinado en los discursos oficiales de que el combate a la inseguridad va en serio y con toda la capacidad del estado. Se sacó a las fuerzas armadas de sus cuarteles para integrarse a las funciones policiales porque la sociedad dejó de tener confianza en sus policías.

También se ha sostenido que la corrupción en las policías no es por que los elementos así lo quieran, sino que los mandos que nombran desde el gobierno han llevado en muchos casos, el sello de la descomposición y la desconfianza social.
La dirección de las policías requiere de conocimientos en los asuntos relacionados con la seguridad pública y la procuración de justicia y poder de mando que imponga autoridad y disciplina en el cuerpo policial.
Quien tiene la facultad de nombrar a los mandos policiales, se han visto acotados creando organismos supuestamente ciudadanizados para que, con sus propuestas, se nombren a los mandos policiales. Sin embargo, esos organismos y sus procedimientos simulados han sido un total fracaso.

Otro elemento más que ha ocasionado la descomposición policial, ha sido su escasa preparación, ya que aun con la existencia de la Academia de policía, ahora Universidad de la Policía, todavía falta mucho por hacer, aunque hay que reconocer que han contribuido para que las condiciones en la formación policial y la capacitación sean más apropiadas para esa función.
Los cuerpos de policía siguen padeciendo penurias en cuanto a salario y prestaciones. Tienen una función de alto riesgo y familias que sostener. Sus condiciones laborales todavía están lejos para asegurar pertenencia y honradez como componentes esenciales de la función policial. No se puede desconocer tampoco, que el número de elementos policiales en los estados de fuerza han disminuido de manera alarmante y causa sumatoria, para que la inseguridad se desborde.
Que bien que quien aspire a ser policía se le evalúe, pero que las evaluaciones sean aquellas que objetivamente contribuyan a darle sustento a la persona que aspira a ser policía. Entorno socioeconómico afín a sus trabajos y percepciones que previamente haya obtenido y que los resultados de salud, perfil psicológico y de antidrogas sean mucho muy favorables para ejercer la función policial.

La revisión y reforma del artículo 21 de la Constitución Federal es un imperativo. Que la seguridad pública sea con cargo a las instituciones policiales de carácter civil, respetando en todo momento la jurisdicción militar cuya misión está para la defensa de la patria, de nuestra soberanía y de nuestras instituciones.
Revísese también, la conveniencia de reformar los artículos 115 y 116 de la propia Constitución, para que las instituciones de policía además de ser de carácter civil queden a cargo de los estados, la seguridad pública y tránsito, y la justicia de barandilla. Los mandos policiales, no deben ser nombrados por compromisos políticos, sino atendiendo perfiles idóneos y socialmente aceptables.
En este rubro, se requiere una reingeniería que resuelva de fondo el problema de los estados de fuerza policiales, se dignifiquen sus percepciones salariales y prestaciones, pero que el saneamiento de sus integrantes sea una realidad como compromiso gubernamental. La sociedad merece policías confiables y altamente profesionales en su función. Es posible.
¿Usted qué opina?







