En la misión gubernamental para ser más eficaces en el destierro a la inseguridad obliga a aplicar un sistema que atienda con oportunidad la información de inteligencia y la reacción policial.
7 de enero de 2026.
La tecnología es una herramienta que debe ser desaprovechada en una estrategia de las dimensiones como la que se enfrenta el gobierno de la república contra una delincuencia que se resiste a levantar la bandera de rendición.

La estadística criminal de los hechos criminales que ocurren en el territorio nacional y cuyo registro está en manos de la autoridad encargada de investigarlos, se está saturando y materialmente le impide desarrollar un sistema de investigación que resuelva esos delitos.
La impunidad es otro asunto que tiene que ser atendido urgentemente por las autoridades porque la delincuencia seguiría teniendo condiciones favorables para continuar delinquiendo. El análisis objetivo de los delitos que se resuelven nos responde de manera objetiva esa posibilidad.
Sin desconocer que se han dado golpes demoledores en contra de los liderazgos de las facciones en pugna del cartel del pacífico, lo cierto es que todavía no ha sido suficiente para alzar la voz y gritar que la batalla se ha ganado. Todavía falta mucho por hacer.

Sectorizar las ciudades por cuadrantes definir rutas de patrullajes de tal forma que vuelvan complejo los circuitos o rutas de escape ya planeadas por la delincuencia, sería un motivo para aprovechar con mayor eficacia los estados de fuerza y reducir las posibilidades de fuga de aquellos maleantes que se encuentran organizados y cuyos planes es la de ocasionar daños a los grupos enemigos.
La información de inteligencia es otra herramienta que debe ser instrumentada recurriendo a sistemas de planeación para ubicar geoterritorialmente y en tiempo real a blancos debidamente registrados para que la reacción policial sea oportuna y eficaz.
Las fuerzas de seguridad que participan, en el caso particular de Sinaloa, son numerosas y suficientemente equipadas. Los patrullajes son intensos y permanentes ocasionando reacciones sociales de reconocimiento y aprobación.

Sin embargo, parece ser que los mandos policiales y militares ante la contundencia de los éxitos que se obtienen con la detención de mandos delincuenciales, por un lado, y por otro, los resultados letales que se producen ante los enfrentamientos armados por las propias células ligadas a las facciones en pugna de dicho cartel dan la impresión que bajan la intensidad de la presencia policial y militar y eso hace que broten chispazos de violencia que producen alarma en el colectivo social.
La estrategia contra la inseguridad no puede ni debe ser relajada. En tanto la delincuencia siga ocasionando hechos que impactan en el sentir social, como la agresión en que perdiera la vida el Director de la Unidad de Vialidad y Tránsito Municipal de Culiacán, no se puede llegar a confiar de que las condiciones son favorables contra la inseguridad y la violencia.

La inteligencia es vital en situaciones como las que vive México y Sinaloa. La inseguridad provocada por la delincuencia organizada puede ser vencida y desterrada, sin importar las numerosas ramificaciones que pueda tener.
Los contingentes policiales no deben ser reducidos, la presencia policial con patrullajes y las revisiones deben continuar. Los cuidados en esas acciones policiales deben también ser planeadas para no despertar enojos sociales. Los grupos delincuenciales ya deben estar debidamente identificados tanto en las formas de operar y los sistemas que se utilizan para delinquir. Es parte de esas labores de inteligencia para la seguridad pública.
La confianza en las autoridades está depositada para seguir exitosos en esa cruzada contra la inseguridad y la violencia.
¿Usted qué opina?








