¿Por qué tiene que ser un estruendo ‘publicitario la caída de un cabeza de cártel?
23 de febrero de 2026.
Las reacciones de las redes que conforman la estructura del cártel Jalisco Nueva Generación podrían considerarse como naturales una vez que se conoció la caída de su “líder”. Nemecio Oceguera Cervantes, quien, según la información de las autoridades, fue sacrificado de forma letal en un enfrentamiento armado con las fuerzas militares mexicanas.

Más de diez entidades federativas sintieron la caída del hombre más buscado de la última década. Hizo todo lo que tuvo a su alcance, para que su presencia y su poder se sintieran en todo el país desde que se conoció la caída de Ismael Zambada García. Quiso entrar a la conquista de territorios que no dominaba, lo que ocasionó enfrentamientos sangrientos. Ese proyecto, al parecer, no lo logró.
Lo que sorprende es la determinación de suspender clases en las instituciones educativas dependientes del gobierno. Es una medida que debió analizarse con mayor seriedad porque las instituciones del gobierno no pueden quedar en la incertidumbre por la captura o caída de un capo delictivo.
Debió resolverse en todo caso que fueran los padres de familia los que decidieran, enviar o no, a sus hijos a la escuela. No se puede partir de la premisa de que por lo ocurrido en el estado de Jalisco deba impactar negativamente en las demás entidades federativas.

Las actividades delictivas se atacan y sus autores se detienen y se castigan. En el peor de los casos, la consecuencia puede ser letal, como ocurrió en este caso con el dirigente del cartel Jalisco Nueva Generación. Cayó abatido junto con otras personas en un enfrentamiento con las fuerzas armadas de la Sedena.
Que en el operativo del día de ayer participaron elementos de inteligencia del gobierno norteamericano, eso es lo de menos, lo importante es que hubo colaboración conjunta para abatir a un blanco muy buscado por las actividades que realizaba.
Lo deseable en estos y en otros casos, es la detención o captura del blanco que se busque, lamentablemente lo que ocurrió, no era lo más deseable, que, por el intercambio de disparos con armas de fuego, Oseguera Cervantes, cayó gravemente lesionado y en el trayecto a recibir atención médica falleció.

Quien se dedica a una actividad delictiva, conoce a lo que se enfrenta, sabe que será buscado por las autoridades y en su caso, apresado. Es una consecuencia natural de la que están convencidos a plenitud de que su destino será esconderse y buscar escabullirse de la persecución policiaca recurriendo a los medios que mejor les favorezcan e incluso hasta el uso de las armas de fuego para conseguir su escapatoria.
El gobierno y la sociedad conocen la capacidad bélica de esas organizaciones delictivas. Sin embargo, no debe ser motivo de alarma extrema para evitar que esas huestes criminales desestabilicen o pongan en riesgo la paz social. Las actividades empresariales, laborales, educativas y de todo orden deben continuar.
No es ignorar o minimizar los riesgos que ello representa. Sin embargo, no se puede otorgar una cautela excesiva, porque ello sería tanto como que las propias autoridades estén reconociendo que sus capacidades de respuesta están fuera de toda posibilidad de someter a esos bandoleros que deben ser enfrentados y mandarlos a prisión.

La Presidenta Sheinbaum da un paso importante en la pacificación del país. La lucha contra el crimen y la impunidad sigue con todo el poder del Estado.
La colaboración conjunta con el gobierno norteamericano debe ser fortalecida si se quiere seguir desarticulando las redes criminales que mucho daño han hecho al país y a los mexicanos.
La crítica es admisible, lo que no se permite es que se niegue que el gobierno federal se fortalece en su lucha contra las organizaciones criminales.
Está a la vista, que la mandataria nacional, va con todo, y que los resultados que se difunden en el universo nacional contribuirán para regresar la paz social que los mexicanos demandamos.
¿Usted qué opina?







