LO DIJO MONTOYA. 19 DE OCTUBRE DE 2021.


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PLÁTICA DE CAFÉ 4° PARTE



Por: Roberto Montoya Martínez


Hemos vuelto con Graciela Cueto, que nos compartirá el orgullo que siente al tener una hija que es piloto aviador. Previo a esto nos comentó que su contenido no a todos gusta por considerarlo pueril, cosa que la tiene sin cuidado. Tal es su apertura que les ha abierto espacio a políticos y economistas en su programa. Vamos a guardar silencio, pues Graciela va a seguir en la chorcha con nosotros.
GRACIELA: LA PILOTO

“De mis tres hijos estoy sumamente orgullosa, pero al ver a mi hija destacar en un medio donde los hombres predominan, me hace sentirme doblemente orgullosa, al grado de que yo me reflejo en ella. Yo nací en una época donde la mujer se nos anquilosaba en los quehaceres domésticos, sin tener más obligación que atender a su casa y a su familia. En contraste, mi hija se desenvuelve en un mundo que es per se maravilloso, se desenvuelve como pez en el agua, afortunadamente ha tenido buena acogida, sin ser criticada por el hecho de ser mujer, cosa que me enorgullece sobre manera.

Graciela, mi hija, es una mujer por los cuatros costados. Amén de su hermosura, ya salió a flote mamá cuervo, es una chica preparada espiritual y profesionalmente, con criterio propio, muy humana, canta hermoso, toca el piano. En síntesis, es un amor de nieta para sus abuelos, a quienes ama con todo el corazón, y que viene a ver cada vez que se echa la vuelta a Culiacán, dado que radica fuera producto de su profesión. A mis otros dos hijos los eduqué de la misma forma, el segundo es abogado, el tercero, al igual que Graciela es piloto, y a ambos les está yendo bastante bien. Son buenos muchachos. Sin querer menoscabarlos, Graciela es mi orgullo”.
SOBRAN CANDIDATOS, FALTA VALOR

“Claro que le sobran galanes a Graciela, pero el tipo de profesión que ejerce, hace que los hombres le tengan miedo. Mi hija se ha sabido conducir, es muy propia al dirigirse con la gente y refleja una seguridad tal, que no resulta fácil tener una relación, máxime en una profesión por demás demandante como la de piloto aviador, donde estás más tiempo en el aire que en tu propia casa. Pese a que hay ciertas normas que protegen a los pilotos, los cuales tienen derecho a tomarse unos días de licencia después de cumplir con determinadas horas de vuelo, si les dan libertades, solo falta quien se anime a noviar con mi hija”.

LO QUE SE HEREDA NO SE HURTA
“Olvidaba decirte, mi marido es piloto, he de ahí que Graciela le agarró pasión por estar en los aviones. Durante la primera etapa de mi matrimonio, no la tuve fácil, pues tuve que lidiar con la crianza y educación de mis tres hijos, pero alguien tenía que trabajar para traer la papa a la casa. Tanto mi esposo como mi suegro se dedican a la aviación, y por ello Graciela y mi hijo el menor se dedican a la misma actividad”.
SIEMPRE CON ACTITUD DE SERVICIO

“De entrada, ver a mis hijos realizados como personas, pero en lo particular, estoy por cumplir tres décadas de feliz matrimonio y tengo en mente que mi esposo empate conmigo en algunos de mis proyectos y sueños, quiero ayudar a mi comunidad, en especial a mis paisanos del Fuerte. Estoy en un patronato cuya misión es rescatar un viejo edificio de mi pueblo, y solo lo puedo hacer contando de antemano con el apoyo de todos los lugareños. Quiero dejar un legado, y que al final de mi vida digan, era una buena mujer, que hizo algo por su comunidad. Que me recuerden con cariño. Quiero marcharme de este plano con la satisfacción de haber servido a mi gente”.

Esta plática de café estuvo por demás agradable. Pero el tiempo es inexorable, y es hora de dar fin a la entrevista. Nos tocó pagar la cuenta, pero no le hace, pasamos una tarde deliciosa con una Graciela Cueto, que los invita a que la vean todas las tardes en la plataforma MAGNO STUDIOS. Será toda una experiencia religiosa. Solo un favor les pido, ustedes pongan las galletas.

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