DEMASIADO HERMOSO PARA SER ETERNO

Por: Roberto Montoya Martínez
9 de mayo de 2026.
LO DIJO MONTOYA, en su gustada sección MERCADO DE LÁGRIMAS, presenta otro capítulo más de esta historia tan triste que mata de risa: SE ACABÓ LO QUE SE DABA. De la autoría de Elpidio chance.

Un galán maduro se ha vuelto a quedar solo, pues la que era hasta hace poco su esposa, como la calandria: Voló, voló y voló. Hubo factores que influyeron en la decisión, que, para variar, la tomó la chava, pues hubo cosas que no le gustaron o con las que no estuvo de acuerdo, en suma, mejor bien separada que mal casada. Pongan ojo al parche.
Otra vez Alexis Ayala se quedó chiflando en la loma, pues su ahora ex esposa Cynthia Aparicio peló gallo, poniendo fin a un matrimonio de casi tres años.
El miembro del show SOLO PARA MUJERES, expuso lo más profundo de sus sentimientos, y comentó sin tapujos que él y su hasta hace poco esposa estaban distanciados, siendo extraños en su propia casa.
El encierro en LA CASA DE LOS TIÑOSOS, perdón, FAMOSOS, el carácter del histrión, y los 28 años de diferencia entre Cynthia y Alexis, orillaron a la chica de 32 años a abandonar la plaza.

El bato, lejos de hacer un gesto y un reproche final, se las olía de que esto iba a terminar. Sin embargo, se queda con los bonitos momentos que pasaron juntos. Con sus mejores deseos para que le vaya bien, el actor seguirá apoyando a su ahora ex esposa, sin importar la trinchera donde se encuentre. Decir adiós es doloroso, pero la llevará en su corazón como el más grande tesoro.
El matrimonio de Alexis Ayala y Cynthia Aparicio era demasiado hermoso para ser eterno. En lo que el actor de 60 años opta por una vida más tranquila, la chica treintañera quiere trabajar en proyectos futuros, vivir su juventud y realizarse como mujer.
En vista de que sus proyectos no son compartidos, ella tomó la salomónica decisión de emprender la retirada, aplicando lo que dicen los gorrones al ir a una fiesta: Ya comí, ya bebí, ya no estoy a gusto aquí.
A pesar de que está tomando esta separación con filosofía, pide respetuosamente a la prensa que no lo molesten, que lo dejen en paz, pues el horno no está para bollos. Déjenlo vivir su duelo ca….. ramba. En palabras de Leonardo Favio: su tristeza es suya y nada más.







