GRANDE ENTRE LAS GRANDES

Por: Roberto Montoya Martínez
5 de marzo de 2026.
El cine mexicano vuelve a cubrirse con el negro crespón del luto. Una de las pocas sobrevivientes de la llamada época de oro se ha ido. Más de 60 años de actividad avalan su desempeño profesional, fue la primera mujer que se mostró desnuda en la pantalla de plata, abriendo brecha para que otras actrices la emularan.

Lo mismo hizo comedia, lo mismo hizo drama. Y aunque hizo poca televisión, dio muestra de su histrionismo. Fue una mujer que se entregó a su carrera y partió con la satisfacción del deber cumplido. Recordemos juntos con la fuerza del corazón, a la señora Ana Luisa Peluffo.
Ana Luisa de Jesús Quintana Paz Peluffo nació el 9 de octubre de 1929 en Querétaro, aunque otras fuentes han citado que fue el 5 de diciembre.
En 1948, hizo su debut como actriz con un papel secundario en la película estadounidense Tarzan and the Mermaids. En México, inició su carrera con La venenosa de 1949. En 1955, filmó la cinta La fuerza del deseo, por la que se le atribuye el primer desnudo realizado en el cine mexicano.
Después de esta película, Ana Luisa solo se dedicó a hacer comedias y melodramas. Luego regresó a sus raíces en los años setenta y ochenta al hacer varias escenas de desnudos en diferentes películas.

Esta gran actriz también incursionó en la televisión. EL PECADO DE OYUKI (1988), MARIMAR (1994), MARÍA ISABEL (1997), Y CARITA DE ANGEL (2000) son algunas de las telenovelas en las que participó.
Fue invitada a un episodio de MUJER: CASOS DE LA VIDA REAL (2003). Ana Luisa Peluffo falleció en su rancho de Tepatitlán de Morelos, Jalisco, el 4 de marzo de 2026, a los 96 años de edad.
Ana Luisa Peluffo fue grande entre las grandes. Una mujer excepcionalmente bella, poseedora de una anatomía perfecta, que podía lucir casi al natural, ante el estupor de los puristas, que veían con reticencia el que una actriz mostrara sus encantos al natural.
Al menos tenemos la dicha de seguir disfrutando su trabajo a través de sus películas, que aún se siguen difundiendo, tanto en TV abierta como en plataformas digitales. Su belleza permanecerá inmarcesible. Buen viaje Ana Luisa. Y gracias por el hermoso regalo de tu talento.






