LO DIJO MONTOYA: Julio Lucena, la voz que marcó una época del doblaje latino


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Julio Lucena, la voz que marcó una época del doblaje latino


Por: Roberto Montoya Martínez

5 de julio de 2026.

Este 2025 se cumplieron 40 años del fallecimiento de Julio Lucena, una de las figuras más importantes en la historia del doblaje en español para América Latina. Su muerte, ocurrida el 25 de junio de 1985, puso fin a una trayectoria artística excepcional, pero su voz continúa vigente en la memoria de millones de personas que crecieron viendo caricaturas, series de televisión y películas en las décadas de los sesenta, setenta y ochenta.

Nacido en la Ciudad de México el 3 de noviembre de 1924 bajo el nombre de Julio Carlos Luis Capdevila Codorniu, Lucena fue mucho más que un actor de doblaje. También destacó como actor de teatro, cine y televisión, además de cantante, bailarín y comediante. Su formación artística le permitió desarrollar una voz elegante, cálida y perfectamente modulada, cualidades que lo convirtieron en uno de los intérpretes más solicitados por los estudios de doblaje.

Antes de convertirse en una leyenda del doblaje, inició su carrera como bailarín de flamenco junto a su hermana Rocío. Posteriormente incursionó en el canto, llegando incluso a presentarse en el Radio City Music Hall de Nueva York. A su regreso a México encontró en el doblaje el medio ideal para explotar su enorme talento vocal. Con el paso de los años participó en miles de producciones, convirtiéndose en una de las voces más reconocibles de la industria.

Entre los personajes que inmortalizó destacan Don Gato, el carismático líder de Don Gato y su Pandilla; Pablo Mármol, vecino inseparable de Pedro Picapiedra en Los Picapiedra; Pierre Nodoyuna en Los Autos Locos y Napoleón Solo en la serie El Agente de C.I.P.O.L.. Su capacidad para imprimir personalidad, elegancia y humor a cada personaje hizo que muchas generaciones identificaran esas voces como las originales.

Paralelamente desarrolló una destacada carrera como actor. Participó en numerosas radionovelas de la XEW, en programas infantiles como Pampa Pipiltzin y La Canica Azul, así como en producciones televisivas y cinematográficas. En el cine obtuvo reconocimiento por su actuación en Los perros de Dios, trabajo que le valió una Diosa de Plata como actor revelación. También intervino en películas como El jugador de ajedrez, Ramona y La rebelión de los fantasmas, además de desempeñarse como narrador en diversas producciones.

Julio Lucena falleció a los 60 años de edad a consecuencia de un paro cardíaco derivado de complicaciones hepáticas. Su desaparición dejó un enorme vacío en el mundo artístico mexicano, especialmente en el doblaje, donde su estilo refinado y su extraordinaria dicción establecieron un estándar difícil de igualar.

A cuatro décadas de su partida, su legado permanece intacto. Cada nueva retransmisión de las caricaturas clásicas revive una voz que acompañó la infancia de millones de latinoamericanos. En una época en la que el doblaje mexicano alcanzó reconocimiento internacional por su calidad, Julio Lucena fue uno de sus principales embajadores.

Recordarlo es reconocer a uno de los grandes pioneros de una profesión que, gracias a artistas como él, convirtió innumerables personajes extranjeros en entrañables compañeros de varias generaciones. Su voz sigue resonando como testimonio de una época dorada del entretenimiento y del extraordinario talento artístico que México aportó al mundo del doblaje.

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