LO DIJO MONTOYA: UNA SOLA CAÍDA


Vale la pena compartir esta noticia

UNA SOLA CAÍDA


Por. Roberto Montoya Martínez

2 de abril de 2026.

LO DIJO MONTOYA, en su celebrada sección MERCADO DE LÁGRIMAS, presenta un episodio más de LA CRUZ NO PESA, LOS FILOS CALAN. De la pluma de Carlos Lago de Tos.

Esta es la crónica del ascenso y caída de una actriz, que por menospreciar tanto al personaje que interpretó como la película en la que participó, tiene al santo de espaldas.

Se decía ser la voz de una generación por su narrativa woke y subversiva, pero se dio de topes contra la pared. Cuando empezó a escasear el trabajo en cine, y en el teatro saca para la despensa, con toda la verdura que le avientan.

Y si se defiende, sale peor. Lo único que le falta es que un perrito moje su pierna con agua de riñón. Échense este trompo al’ uña.

Rachel Zegler no solo siente lo duro, sino lo tupido, pues abrió la bocaza para decir babosadas. Ella dice y asegura que se siente orgullosa de ser colombiana.

Como si eso le sirviera de expiación. En medio de su absurdez, la actriz de 24 años dice que no dejará de ser quien es para que los demás se sientan bien.

¿Así o más soberbia? La casa Disney no quiere saber más de ella, pues les hizo perder mucho dinero. Con trabajos va la gente a verla al teatro donde interpreta a Evita.

Esta chava se esmera en ser antipática cada día más. ¿No le da vergüenza actuar de esa manera? Que mala forma de manejar su carrera. Ni Angela Aguilar derrapa tan feo. Como esta chava. Ve la procesión y no se hinca.

Como dice la canción, la suerte le depara una sola caída. Una sola nomás, pero hasta el fondo. Rachel Zegler a duras penas llena los teatros de Inglaterra, pues hay que reconocer que canta bien, pero no evita que sea una hocicona y buscabullas.

Busca problemas donde no los hay. Lo peor es que sigue ostentándose como la voz de una generación. Ningún centenial piensa lo mismo que esta retrógrada, máxime si el movimiento woke está yendo a la baja. Ay Raquelita. ¿cuándo aprenderás? Perro que come huevo, aunque se queme el hocico.

Anterior A LOS USUARIOS DEL TRANSPORTE PÚBLICO Y A LA SOCIEDAD SINALOENSE EN GENERAL
Siguiente 90 MINUTOS: César Arturo Ramos