¿Por qué Greenpeace quiere frenar la megaplanta de amoniaco en Sinaloa?


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La organización ambientalista solicitó detener la construcción de la planta de amoniaco en Topolobampo al advertir riesgos para la Bahía de Ohuira, mientras el Gobierno de México mantiene mesas de diálogo con comunidades indígenas y la empresa defiende la viabilidad del proyecto.

26 de julio de 2026.

La organización ambientalista Greenpeace México expresó este viernes a través de un comunicado su rechazo a la construcción de una megaplanta de amoniaco en Topolobampo, Sinaloa, al advertir graves riesgos para la salud pública y el ecosistema marino de la Bahía de Ohuira.

El organismo se sumó a la defensa territorial y medioambiental iniciada por comunidades indígenas Mayo-Yoreme y colectivos locales en contra del proyecto a cargo de Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), filial del consorcio suizo-alemán Proman.

Actividades como la pesca artesanal y la biodiversidad marina del humedal, catalogado como Sitio Ramsar de importancia internacional, se encuentran bajo amenaza por este nuevo proyecto que produciría hasta 800,000 toneladas anuales de amoniaco anhidro, un químico que daña la naturaleza al alterar los ecosistemas acuáticos, acidificar el suelo y contaminar la atmósfera.

La Bahía de Ohuira es el hábitat de varias especies autóctonas de la región como ballenas, delfines, moluscos o peces y es además un semillero de larvas de diferentes animales que se podrían ver afectados tanto por la construcción como por la operación de la planta de amoniaco.

La organización se sumó a la postura de comunidades indígenas Mayo-Yoreme y colectivos locales, quienes se oponen a la obra impulsada por Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), filial del consorcio Proman.

Ante la insistencia de la empresa por continuar con la obra, la ONG envió misivas directas a los directivos del Grupo Proman y al banco alemán KfW IPEX-Bank para exigir la detención de los trabajos y el retiro del financiamiento económico del proyecto.

La corporación a cargo del proyecto solicitó un encuentro con la organización civil para abordar los señalamientos ambientales y sociales, reunión que se llevará a cabo el próximo lunes 27 de julio.

A pesar de la inminente reunión, Greenpeace hizo un llamado al Gobierno de México para cancelar este megaproyecto y frenar la aprobación de infraestructuras vinculadas a combustibles fósiles que comprometan los derechos de los pueblos originarios.

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