Las redes sociales se han convertido en una fuente indiscriminada de infundios.
1 de abril de 2026.
El abuso impune daña a personas, trabajadores, servidores públicos y familias.
El uso abusivo de esos medios aportados por la tecnología deja completamente desprotegida a cualquier persona. Normar el uso con fines de perjudicar a cualquier persona debe ser visto con interés por los señores legisladores.

Para esas personas que aprovechándose de la inexistencia de normas que puedan sancionarlos, lanzan sus disparos de maldad en contra de quien no se puede defender. La creación de normas que tiendan a sancionar esos abusos es un imperativo para que las iniciativas tapicen los escritorios legislativos.
Hay quienes, escudándose en esas barreras protectoras de impunidad, las utilizan para descargar sentimientos de maldad en contra de quien seguramente no accedió a satisfacer sus exigencias chantajistas.
La maldad vestida de injuria, de amenaza o de señalamientos difamatorios, debe ser detenida y desterrada. No puede sostenerse un ambiente hostil dentro de una sociedad que lucha continuamente para vivir en condiciones de respeto y dignidad.
Las redes sociales no pueden convertirse en trincheras mediáticas utilizadas para dañar a ciudadanos, servidores públicos, empresarios o trabajadores en general, por sedicentes defensores de la verdad y la justicia.

De ninguna manera puede ser justificación que agrupaciones de personas que, amparados en un derecho, según ellos, lo reclamen violentando la legalidad y las acciones que en todo caso les otorga la ley.
La institución del ministerio público debe ser dotada de nuevas atribuciones en el campo de la investigación criminal. Se debe crear, asimismo, siguiendo las facultades concedidas en la ley orgánica a la fiscalía estatal, una unidad especializada para la investigación de esos delitos.
Por tal motivo, que los legisladores se ocupen por crear el o los tipos penales que deban ser incorporados a la ley sustantiva penal y que se persigan de oficio, para no caer en esos procedimientos engorrosos de los llamados juicios por daño moral. Se trata de poner un hasta aquí a esos agresores del respeto ciudadano.
Muchas son las notas que corren en esos ríos de putrefacción mediática, y que han llegado a herir la sensibilidad ciudadana provocando el repudio y el enojo por las expresiones vulgares que utilizan esos detractores de la dignidad de las personas.

Para esos delincuentes que se envuelven en las redes sociales son como esos peces malignos que recorren los ríos y los océanos en los que hasta sus depredadores los rechazan por los olores putrefactos que despiden.
Los tiempos corren y los legisladores se ven lentos. La libertad de expresión es una y la violación al respeto a la privacidad y a la dignidad personal es otra (la libertad de expresión o de opinión se atiende, en tanto no se lesionen los derechos de terceros). Por tanto, la vida privada de toda persona debe ser tratada con decencia en aras de mantener la armonía social.
Es inadmisible tolerar la injuria, la calumnia y la difamación, por ello, la urgencia de legislar para parar esas fechorías delincuenciales utilizando las redes sociales como si fueran los medios legales para ofender o difamar a cualquier persona. Ya basta.
¿Usted qué opina?






