Dichosa tú, porque has creído.
31 de mayo del 2026
ANTÍFONA DE ENTRADA Jdt 15, 9
Tú eres la gloria de Jerusalén, tú eres el honor de Israel, tú eres el orgullo de nuestra raza.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que en Nuestra Señora de Zapopan, patrona de nuestra Arquidiócesis de Guadalajara, nos has concedido una poderosa evangelizadora y pacificadora, concédenos la paz deseada, para que vivamos en el amor fraterno. Por nuestro Señor Jesucristo…
Se dice Gloria.

PRIMERA LECTURA
[Regocíjate, Jerusalén, pues vengo a vivir en medio de ti.]
Del libro del profeta Zacarías 2, 14-17
“Canta de gozo y regocíjate, Jerusalén, pues vengo a vivir en medio de ti, dice el Señor. Muchas naciones se unirán al Señor en aquel día; ellas también serán mi pueblo y yo habitaré en medio de ti y sabrás que el Señor de los ejércitos me ha enviado a ti. El Señor tomará nuevamente a Judá como su propiedad personal en la tierra santa y Jerusalén volverá a ser la ciudad elegida”. ¡Que todos guarden silencio ante el Señor, pues Él se levanta ya de su santa morada! Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL Lc 1, 46-55
R. Ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre. Mi alma glorifi ca al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi Salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava. R. Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre. Y su misericordia llega de generación en generación a los que lo temen. R. Ha hecho sentir el poder de su brazo: dispersó a los de corazón altanero. Destronó a los potentados y exaltó a los humildes. A los hambrientos los colmó de bienes y a los ricos los despidió sin nada. R. Acordándose de su misericordia, vino en ayuda de Israel, su siervo, como lo había prometido a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia, para siempre. R.

SEGUNDA LECTURA
[Dios, rico en misericordia.]
De la carta del apóstol san Pablo a los efesios 2, 4-10
Hermanos: La misericordia y el amor de Dios son muy grandes; porque nosotros estábamos muertos por nuestros pecados, y Él nos dio la vida con Cristo y en Cristo. Por pura generosidad suya, hemos sido salvados. Con Cristo y en Cristo nos ha resucitado y con Él nos ha reservado un sitio en el Cielo. Así, en todos los tiempos, Dios muestra, por medio de Jesús, la incomparable riqueza de su gracia y de su bondad para con nosotros.
En efecto, ustedes han sido salvados por la gracia, mediante la fe; y esto no se debe a ustedes mismos, sino que es un don de Dios. Tampoco se debe a las obras, para que nadie pueda presumir, porque somos hechura de Dios, creados por medio de Cristo Jesús, para hacer el bien que Dios ha dispuesto que hagamos. Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Lc 1, 45
R. Aleluya, aleluya. Dichosa tú, santísima Virgen María, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor. R. Aleluya.

EVANGELIO
Dichosa tú, porque has creído.
Del santo Evangelio según san Lucas 1, 39-47
En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea y, entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno. Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”. Entonces dijo María: “Mi alma glorifi ca al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi Salvador”. Palabra del Señor.
Se dice Credo.
ORACION DE LOS FIELES:
Confiados en la misericordia divina, que por medio de Santa María Virgen ha visitado y redimido a su pueblo, oremos a Dios por las necesidades de los hombres:
A cada invocación responderemos:
¡Te rogamos, óyenos!
1. Para que el Señor –que quiso que la santidad de la Iglesia se prefi gurara y llegara a feliz término en la perfección de María, conceda a los cristianos de esta Arquidiócesis, ser vivo refl ejo de aquella santidad que resplandece en la Madre de Dios, roguemos al Señor.
2. Por el Santo Padre Francisco, por nuestro Obispo José Francisco y por todos nuestros pastores, para que –a imitación de los primeros evangelizadores que nos trajeron la fe cristiana– sigan ofreciendo a nuestro mundo el alegre testimonio de una vida santa, roguemos al Señor.
3. Por nuestros gobernantes, y por todos los responsables de los destinos de nuestro pueblo, para que su labor tenaz y desinteresada haga crecer el amor y la justicia en nuestra sociedad, superando toda división y todo egoísmo, roguemos al Señor.
4. Por todos los miembros de la vida consagrada y por los laicos comprometidos en la labor de la Nueva Evangelización, para que den un claro testimonio de vida cristiana y una colaboración efi caz a la prosperidad de nuestro Patria, roguemos al Señor.
5. Para que, por intercesión de nuestra Madre del cielo, el Señor visite a los que viven solos, abandonados, descorazonados o tristes, fortalezca su esperanza y puedan encontrar en nosotros una mano amiga que salga en su ayuda, roguemos al Señor.
6. Por nuestra santa Iglesia de Guadalajara – fi el portadora de la vocación maternal de nuestra Santa Patrona– para que, siguiendo fi elmente su ejemplo, continúe anunciando valerosamente la Buena Nueva de Jesucristo en todos los ámbitos de nuestra sociedad, roguemos al Señor.
Dios nuestro, que has querido que Nuestra Señora de Zapopan fuera ayuda y patrona de quienes peregrinamos hacia la Patria eterna en estas benditas tierras –regadas por la sangre de tantos mártires– escucha nuestras plegarias y haz que, confi ando en su ayuda poderosa, obtengamos los bienes que te hemos pedido. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Te ofrecemos, Señor, este sacrifi cio de expiación, al celebrar la festividad de la santísima Virgen María, nuestra Señora de Zapopan, y pedimos para tu familia los dones de la unidad y de la paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
¡Oh dichosa Madre de la Iglesia, que avivas en nosotros el Espíritu de Jesucristo!
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concédenos, Señor, tu Espíritu de caridad, para que, alimentados con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, en esta conmemoración de la Virgen María, nuestra Señora de Zapopan, cultivemos efi cazmente entre nosotros la paz que Él nos dio. Por Jesucristo, nuestro Señor.








