Los tiempos corren y los partidos políticos se entretienen. Seguramente que los aspirantes no alcanzan a dibujar confiables atractivos electorales.
12 de junio de 2026.
La situación política y social en Sinaloa pone en serias dificultades a las organizaciones políticas para encontrar perfiles que garanticen el triunfo electoral. La intervención del gobierno de los Estados Unidos en señalamientos contra miembros de la clase política mexicana y algunos otros en ejercicio de actividades gubernamentales, ha fundido en los sentimientos del electorado tal desconfianza que convencerse por alguna propuesta habría primero que desligarla de toda sospecha con vínculos con la delincuencia organizada.

Los círculos del poder político se han visto sin excepción señalados como probables aliados directos o indirectos con miembros de la delincuencia organizada y eso impone tener extremo cuidado para elegir aspirantes sanos y desligados de toda sospecha de ligas con criminales.
El escrutinio social será más exigente. Los pretensos serán explorados para obtener de cada uno una imagen radiológica de sus antecedentes para desterrar sospechas de ligas indeseables.
Los tiempos en que las listas de aspirantes a puestos de elección popular eran palomeadas por el poder fáctico, debe ser sepultado y blindarse de tal manera que eso quede como una amarga realidad vivida por muchos años.
La sociedad merece candidatos limpios o cuando menos que se entreguen a la defensa de los derechos sociales para que los beneficios de los servicios públicos sean una realidad. La honradez en el servicio público debe y tiene que ser un imperativo.
Los puestos en el gobierno deben ser ocupados por personas que reflejen confianza y honradez en las funciones públicas. Ya basta que quien llegue a los puestos del gobierno manifieste que se gobierna con amigos, si, pero que sean amigos que respondan a la confianza ciudadana y que sean los más aptos para ejercer las responsabilidades públicas que se les encomienden.

Los hechos han dado otro tipo de respuestas. Llevan a posiciones de alta responsabilidad y confiabilidad a personas que están muy lejos de atraer la aprobación social. Esas decisiones causan desanimo social porque se trata de nombramientos a modo.
Los partidos políticos deben preocuparse por nombrar a candidatos con compromiso social, con visión organizacional y de pertenencia con las necesidades sociales.
Eviten nombrar a candidatos por conveniencia o por intereses de grupos que no provoquen simpatías sociales. Los tiempos actuales no dan oportunidades para llevar a cualquiera a buscar el voto ciudadano. El votante será más cuidadoso y no por muchos subsidios que se otorguen se conseguirá fácilmente el éxito electoral.
Cuiden mucho las alianzas partidistas, los desacuerdos en la elección de aspirantes se les puede complicar. Mucho se dice que hay que buscar el voto joven, pero no hay ofertas políticas ni posibles candidatos que los convenzan.
El joven, es un componente social que no han logrado sensibilizar para despertar todo ese potencial que puede aportar, han faltado liderazgos para convencerlos y excitar esa fuerza electoral.
El llamado que se hace por un partido político a participar sin pertenecer al mismo, merece ser analizado con cuidado y con toda responsabilidad porque surgen diversas dudas como: ¿identidad partidista? ¿pertenencia política? ¿De llegarse al triunfo electoral el elegido seguiría su visión independiente o tendría que constreñirse a las disposiciones estatutarias del partido que lo propuso?
Las fichas del ajedrez político, se siguen moviendo, todavía no hay definiciones que den posibles avances de quienes pueden llegar a la línea de nombramientos. Ahorita todos están en posiciones de pasarela, porque las fichas de poder de decisión en los partidos, todavía les falta sazonar para no errar en las jugadas que faltan por realizar.
No impongan temor con amenazas. Coronas mandadas es de cobardes y los mensajes que dejan son infames y perversos. Las autoridades deben llegar al fondo y castigar al o a los responsables de esos hechos. No ensucien el escenario político electoral. Como si no bastara con lo que hay.
¿Usted qué opina?








