TELEVISIÓN 3.0 | Reality Check: America’s Next Top Model. El precio de soportarlo todo para llegar a la fama.


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Reality Check: America’s Next Top Model. El precio de soportarlo todo para llegar a la fama.


Por Marco Ramírez.

4 de marzo de 2026.

A inicios de los años 2000, cuando la industria de la moda internacional seguía reservando sus portadas y pasarelas a un canon de belleza predominantemente blanco, Tyra Banks decidió convertir su inconformidad en formato televisivo.

Había experimentado de primera mano cómo las grandes casas de moda ofrecían oportunidades limitadas a mujeres afrodescendientes. Su respuesta fue ambiciosa; crear un reality que democratizara el acceso al modelaje y que al menos en el discurso, rompiera con las barreras raciales y sociales que impedían a muchas jóvenes que soñaban con una carrera internacional.

Así nació America’s Next Top Model, un concurso semanal de eliminación progresiva en el que las aspirantes eran descalificadas hasta que quedara una sola finalista. La promesa era seductora; la ganadora ingresaría al “olimpo” de las modelos más cotizadas del mundo. En la práctica, esa consagración internacional rara vez (o nunca) se materializó en los términos grandilocuentes que el programa anunciaba.

Paradójicamente, el proyecto que las grandes cadenas rechazaron encontró refugio en United Paramount Network (UPN), una emisora emergente vinculada a Paramount. Lo que comenzó como una apuesta incierta terminó convirtiéndose en un fenómeno global, con transmisión en cerca de 170 países y múltiples adaptaciones internacionales.

En el documental, Banks y su equipo creativo Ken Mok, Nigel Barker, J. Alexander y Jay Manuel, intentan contextualizar muchas de las decisiones más controvertidas del programa como “producto de su tiempo”. Argumentan que varias dinámicas hoy resultarían inviables bajo los estándares actuales de corrección política y sensibilidad social.

Sin embargo, esa explicación no neutraliza el peso de los testimonios.
A lo largo de tres episodios, el documental exhibe prácticas que hoy resultan difíciles de justificar; insultos, gritos como método de disciplina, pruebas físicas humillantes, sesiones fotográficas donde se “cambiaba de raza” mediante maquillaje, recreaciones de escenas de crímenes con las concursantes como víctimas, caracterizaciones de indigencia en espacios públicos, poses hipersexualizadas bajo presión narrativa.

Lo que antes era vendido como “entrenamiento para la dureza de la industria”, hoy se percibe como explotación televisiva.
Uno de los momentos más perturbadores es el testimonio de una participante que, durante una fiesta organizada por la producción, sufrió abuso sexual en estado de ebriedad. Las cámaras siguieron grabando mientras la situación escalaba hasta que la joven se encerró en una habitación con un modelo invitado.

La producción según se sugiere, pudo intervenir y no lo hizo. Las consecuencias fueron devastadoras; estigmatización pública, señalamientos y una marca psicológica que trascendió el programa.

El cambio de percepción es clave para entender el fenómeno. El reality se emitió entre 2003 y 2018, pero fue en 2020, durante la pandemia, cuando nuevas audiencias, particularmente integrantes de la Generación Z; revisitaron temporadas pasadas. Lo que encontraron ya no era entretenimiento aspiracional, sino un archivo incómodo de prácticas normalizadas en nombre del rating. El contexto cultural había cambiado y la mirada crítica también.

El problema central del documental es su ambigüedad. No queda del todo claro si estamos ante una autocrítica, una denuncia estructural de la industria o una operación de control de daños. Los productores reconocen que “sabían que algo estaba mal”, pero al mismo tiempo mantienen cierto orgullo por el fenómeno mediático que construyeron. Esa tensión atraviesa todo el relato.

El cierre deja una sensación inquietante; más que clausura, parece una reconfiguración. La moda sigue siendo una industria multimillonaria, las plataformas digitales han sustituido a las viejas televisoras; y la narrativa del ascenso competitivo continúa siendo rentable.

El documental insinúa que este ejercicio de revisión podría funcionar como antesala para una nueva temporada. Y lo más temible, que volvería a encontrar grandes audiencias que normalizarían otra vez esta clase de vejaciones.

Reality Check: America’s Next Top Model. Disponible en Netflix. Agréguelo a la lista.

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