Stranger Things: Relatos del ’85. Recupera el espíritu aventurero que hizo grande a Hawkins

Por: Marco Ramirez
5 de junio de 2026.
Stranger Things: Relatos del ’85, la nueva serie animada disponible en Netflix, resulta más interesante de lo que muchos esperaban.

La producción nos devuelve a una etapa muy específica de la historia de Hawkins. Ambientada entre las temporadas 2 y 3 de la serie original, durante las vacaciones de invierno de 1985, la trama reúne nuevamente a Mike, Will, Lucas, Dustin, Eleven y Max para enfrentar una nueva amenaza proveniente del Upside Down.
A lo largo de sus diez episodios, el grupo deberá combatir una horda de monstruos parásitos con inquietantes similitudes a los demogorgones, mientras intentan descifrar el origen de esta nueva invasión.
La historia también introduce a Nikki, una joven solitaria y marginada que rápidamente encuentra un lugar dentro del grupo, así como a su madre, la profesora sustituta de ciencias de la escuela.
Ambos personajes terminan desempeñando un papel fundamental en el desarrollo de la trama y aportan una perspectiva fresca a un elenco que los seguidores conocen desde hace años.

Uno de los elementos más ingeniosos de la serie surge gracias a Dustin. Inspirado por todo lo que vivieron durante los acontecimientos de las dos primeras temporadas, decide convertir a sus amigos en una especie de organización dedicada a investigar fenómenos sobrenaturales bautizado como “El Club de Investigadores de Hawkins”.
La idea funciona perfectamente dentro de la lógica de estos personajes. Después de todo, son niños fascinados por la ciencia ficción, los juegos de rol y la cultura popular de los años ochenta.
Además, como grandes admiradores de Ghostbusters, tiene todo el sentido que intenten convertirse en una versión infantil de aquellos cazadores de fantasmas. De hecho, la serie no oculta el homenaje y aprovecha constantemente esa inspiración para construir buena parte de su identidad visual y narrativa.
Quizá el mayor acierto de Relatos del ’85 sea precisamente su formato. Los episodios son historias cortas, dinámicas y centradas en los niños. Ese fue el principal encanto de Stranger Things durante sus primeras tres temporadas, y esta producción animada consigue recuperarlo con notable facilidad.

Una vez más, los protagonistas parecen niños optimistas emocionados por vivir una aventura extraordinaria. Discuten, se burlan entre ellos, comen cantidades absurdas de snacks y llenan cada conversación de referencias a la cultura pop.
Sin embargo, la serie no está exenta de problemas. Su mayor debilidad aparece cuando se analiza su lugar dentro del canon oficial de la franquicia.
Resulta difícil ignorar que los acontecimientos narrados aquí parecen demasiado importantes como para no haber sido mencionados posteriormente. La tercera temporada de Stranger Things jamás hace referencia a este peligroso invierno de 1985 ni a las valiosas lecciones aprendidas durante esta nueva crisis.
El caso más evidente es el propio Club de Investigadores de Hawkins. Se trata de una organización que adquiere una relevancia considerable dentro del relato y que, de existir realmente dentro de la continuidad principal, probablemente habría seguido apareciendo en temporadas posteriores. Sin embargo, desaparece sin dejar rastro.
Algo similar ocurre con Eleven. Durante esta aventura, sus habilidades psíquicas alcanzan niveles que la acercan más al territorio de los superhéroes que al de la joven que conocíamos en esa etapa de la cronología.

Si bien estas capacidades podrían resultar perfectamente compatibles con la versión más poderosa del personaje vista en la quinta temporada, generan cierta desconexión cuando se observan dentro del contexto temporal donde se desarrolla esta historia.
Aun así, si se dejan de lado esos vacíos de continuidad, Stranger Things: Relatos del ’85’ encuentra su mayor fortaleza en algo mucho más sencillo que es recuperar la esencia que convirtió a la franquicia en un fenómeno global.
La serie se siente como una caricatura de sábado por la mañana. Tiene el ritmo, la energía, la imaginación y la nostalgia ochentera que cautivaron a millones de espectadores cuando Hawkins era un lugar donde la aventura todavía podía ser divertida.
Quizá por eso resulta curioso que su estreno no generara demasiado entusiasmo entre el público. Es posible que el reciente final de la serie principal; que dejó opiniones divididas entre seguidores y críticos, haya provocado cierto cansancio dentro de la franquicia.

También es probable que muchos espectadores, tanto fanáticos como casuales, simplemente hayan sentido la necesidad de tomar distancia de este universo durante un tiempo.
Sin embargo, quienes decidan darle una oportunidad encontrarán una agradable sorpresa. Stranger Things: Relatos del ’85’ no pretende reinventar la saga ni cambiar el rumbo de la historia.
Su objetivo es mucho más simple que es recordar por qué nos enamoramos de estos personajes en primer lugar. Como despertar un sábado por la mañana, prepararnos un plato con cereal, encender el televisor y descubrir que todavía quedan aventuras por vivir en el Upside Down.
Stranger Things: Relatos del ’85’ ya disponible en Netflix. Agréguela a la lista.








