PERRO NO COME PERRO.

Por: Roberto Montoya Martínez
Mayo 21 de 2025.
A los famosos nadie los entiende. Con la prensa andan de la greña cada vez que pretenden hurgar en su vida privada, pero bien que sueltan la sopa cuando los invitan a entrevistas o incluso, realitys románticos.
Tal es el caso que nos ocupa. Un actor y conductor argentino abrió la caja de Pandora, destapando la cloaca hedionda y pestilente de una relación que tuvo con una actriz, que al igual que él, es de muy malas pulgas.
En el caso de ella, el señor no solo está muerto, sino enterrado. Por eso cada vez que se lo nombran, hagan de cuenta que le están mentando la madre. Entonces, aquel loco está en lo cierto. Ambos están cortados por la misma tijera. Pongan ojo al parche.
Julián Gil soltó la bomba en el reality SECRETOS DE PAREJAS, donde también participan Poncho de Nigris y Bárbara de Regil con sus respectivos cónyuges. El también conductor de TV, dice y asegura que Marjorie de Souza es la bruja vestida de hada.
Que con su carita de no rompo un plato fue la causante del divorcio entre Geraldine Bazán y Gabriel Soto, cuyo historial de amores es más vasto que la Biblia. El señor gil añade que la actriz venezolana, lo agarró a golpes más de una vez, incluso le rompió una camiseta.
Con la frase “Conoces a la persona cuando te divorcias” explica que entre ella y él no había más que una amistad. Ahora ya ni eso existe entre los dos.
Y el único vínculo que los une está alienado, que Marjorie prefiere venderse como mamá luchona, y olvidar lo vivido con el padre de su hijo, de cuyo nombre no quiere acordarse.
Naturalmente eso abona al desprestigio de la señora De Souza, que como la dama que es, no replicará lo dicho por el señor. Por ahora. De ardor mueren los quemados. Y quien paga el pato en este pleito es el chamaco, cuya única culpa es haber nacido.
Perro no come perro. Julián y Marjorie eran tal para cual. Aunque la señora tiene lo suyo, al señor Gil no le va el traje de santo. Ambos eran una pareja demasiado tóxica, por eso tronaron.
La blonda actriz no ha dicho esta boca es mía, pero con el tiempo y un ganchito ella dirá su veldá, y eso no creo que le guste a Don Julián. Recuerden. Una cuenta es la del borracho, y otra la del cantinero.






