LO DIJO MONTOYA: FUERTE ES EL DOLOR DEL RETIRO, PERO PRONTO PASA.


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FUERTE ES EL DOLOR DEL RETIRO, PERO PRONTO PASA.

Por: Roberto Montoya Martínez

Julio 7 de 2025.

Erase que se era, una actriz que tenía un futuro prometedor. Fue figura central en algunos clásicos del último tercio de los 60. Ella prometía mucho, hasta que un director de la época, se encargó de acabar con su carrera, gracias a que le hizo una propuesta indecorosa.

Eso fue detonante para que acabara con su sueño de ser actriz, terminando sus días en un tianguis, donde trabaja todos los días. Ni modo. Hay que ganarse la vida. Recordemos juntos con la fuerza del corazón, a la niña de las trencitas: Lucy Buj.

Lucy Buj fue uno de los rostros infantiles del cine mexicano que saltó a la fama por películas como “El libro de piedra”, “Mi primera comunión” y “María Isabel”.

La actriz es recordada por su look de la niña de las trencitas y ahora te contamos qué ha sido de ella. Lucy Buj fue un talento prometedor a finales de los 60 y hoy repasamos su trayectoria. Por su trabajo en la pantalla grande se codeó con leyendas como Silvia Pinal, Marga López y Joaquín Cordero.

Lucy Buj compartió en una ocasión que sus inicios en la actuación se dieron gracias a una tía. La actriz nació en la Ciudad de México, es hija de una mujer originaria de Texas, Estados Unidos, y su padre era español. Su debut en el cine fue con un papel secundario en la película “Gregorio y su ángel”.

Las películas en las que apareció fueron:

  • “María Isabel” (1968)
  • “El libro de piedra” (1969)
  • “Primera comunión” (1969)
  • “Las aventuras de Juliancito” (1969)
  • “El amor de María Isabel” (1970)
  • “Los amores de Chucho ‘El Roto’” (1970)

Tras su trabajo fílmico, la estrella infantil se retiró en 1970. De su convivencia con otras leyendas del cine mexicano… Lucy Buj relató en una entrevista transmitida por el programa “Sale el sol” que hacer películas para ella era “divertido”. “Mi mamá me enseñaba los diálogos, me leía y me leía los diálogos, hasta que me los aprendía”.

Sobre su vida actual, Lucy vive en la Ciudad de México. En su reaparición, hace unos años, reconoció que descarta regresar a la actuación. La actriz casó, tiene una hija y vive tranquila. Cuando mira hacia atrás, agradece el cariño que ha recibido de la gente a pesar de las décadas que han pasado desde sus ayeres en filmaciones.

Lucy Buj en realidad odiaba sus trenzas. Su papá autorizó que las cortaran porque un estilista reveló que le estaba robando vitaminas. La actriz recuerda que podían pasar tres horas para que la peinara su mamá. Detalló que le decían que su cabello estaba hermoso y cuando lo cortaron, fue la niña más feliz.

En esa época, la estrella de la Época de Oro, Marga López estaba fascinada con sus trenzas, por ello, una vez que las cortaron, se las regaló.

En el canal de YouTube HISTORIAS, MITOS Y TRAGEDIAS DEL CINE MEXICANO, la actriz en retiro declaró que, al tener 11 años de edad, su cuerpo se estaba desarrollando demasiado rápido, al grado de parecer una adolescente.

Ella decía que su mamá siempre la acompañaba en todos sus llamados, solo que en una ocasión no pudo hacerlo por acompañar a una tía que estaba enferma. Entonces, la niña atendió la llamada de un cineasta que le ofrecía trabajo, le dio santo y seña de donde llegar a su casa, y le comentó: “Te espero en mi casa a las 11 para firmar el contrato”.

Lucy se las estaba oliendo, y antes de caer en la trampa, decidió poner punto final a su carrera artística, mandando a paseo a ese director de cine, al cual le dijo: “Yo no firmo ningún papel si no me acompaña mi mamá. ¿Qué se ha creído? ¿Qué le pasa a usted?”.

Es fuerte el dolor del retiro, pero pronto pasa. Lucy Buj no se muere de hambre, tiene un modo honesto de vivir. Sin embargo, recuerda con nostalgia los cuatro años de actividad artística que tuvo, y que un cineasta malvado se encargó de matar sus ilusiones de una manera fatal.

Al menos no tuvo el final de Alma Delia Fuentes, que, tras haberse retirado del cine, murió en el olvido, abandonada y triste, pues nadie le echó un lazo. La rubia de las trencitas al menos vive feliz el día a día, sin olvidar sus años de gloria en el cine. Recordar es volver a vivir.

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