DE LA SUERTE Y LA MUERTE, NO SE ESCAPA NI EL MÁS FUERTE.

Por: Roberto Montoya Martínez
Agosto 15 de 2025.
Una conductora conoció el amor, pero se volvió fugaz y traicionero. Se tornó canalla lo que pudo ser glorioso, pero esta vez no tuvo que ver el dinero.
Para que vean que eso de que hasta la muerte los separe no aplica en todos los casos., El sueño de amor de nuestra protagonista se esfumó. Vaga ilusión, triste dolor, su sueño fue. Ella no va a llorar lo que perdió.
Simplemente tendrá esto como experiencia. Acompáñenme a conocer esta triste historia.
Érika González hizo público su divorcio de su hasta ahora esposo Giuseppe Lo Buono tras tres años de relación y uno de unión conyugal. Italia tuvo que ser con su lunita plateada, testigo de su amor, bajo una noche callada. Sin embargo, el destino ha querido que ahora vivan separados.
Según fuentes periodísticas, que dicen y aseguran que la regia y el italiano tuvieron una discrepancia. En lo que el chef de profesión quería irse a la sultana del norte, la periodista se aferró a quedarse en la capital, donde se estableció hace 10 años.
Primero estuvo en Azteca, y de cinco años a la fecha en Imagen, y no quería tirar tanto esfuerzo a la basura. Debido a ese malentendido ambos dijeron ARRIVEDERCI ROMA.
Como el mitotero de Michelle Ruvalcaba soltó el chisme, Erika tuvo que dar la noticia en cadena nacional, pues gustavo Adolfo Infante no iba a permitir que su ex colaborador y ahora némesis le comiera el mandado. Entre el cielo y las redes sociales no hay nada oculto.
De la suerte y la muerte, no se salva ni el más fuerte. El ventilar una situación personal en antena es la peor suerte que puede a uno tocarle y a Erika González ya le tocó.
Pese a que quiso guardarlo en la más absoluta secrecía, Michelle le ganó el jalón. Y no le quedó más remedio que soltar la sopa. No es ni será la primera que pasa por una situación semejante.
Lo que, si es un hecho, es que esta chava no la está pasando bien. Lo que es para ti, aunque te quites. Y lo que no es para ti, aunque te pongas. Más claro, ni el agua.




