CUANDO EL TECOLOTE CANTA, EL INDIO MUERE

Por: Roberto Montoya Martínez
14 de enero de 2026.
La música colombiana se ha cubierto con el negro crespón del luto. Prematuramente partió un chavo que la estaba rompiendo en su país. Ya estaba haciendo el crossover, compartiendo su música con el mundo.

Por desgracia, un accidente de aviación acabó con su vida y con sus sueños. Antes de lo ocurrido, él confesó en un podcast, que soñó haber estado en peligro de muerte. Esos sueños recurrentes terminaron siendo realidad, ya que tenían carácter de premonición.
Mucha gente lamentó su partida, más que nada porque apenas comenzaba su proyección internacional. Esta es la hoja de vida de Yeison Jiménez.
Yeison Jiménez nació el 26 de julio de 1991 en Manzanares, Caldas, en el seno de una familia conformada por Orlando Jiménez Aristizábal y Luz Mery Galeano.
Desde su infancia mostró interés por la música, especialmente por los sonidos populares que escuchaba en su entorno familiar y social. A los 7 años comenzó a participar en festivales y concursos de canto en su municipio y en otras localidades del departamento, escenarios en los que obtuvo varios reconocimientos y primeros lugares durante su niñez y adolescencia.
Yeison nació en una familia que atravesó cambios significativos desde sus primeros años. Aunque su padre era inicialmente adinerado, según testimonios del propio artista y su familia, este patrimonio se dilapidó posteriormente.

Sus padres eran consumidores habituales de alcohol, lo que marcó parte de su entorno familiar durante la infancia. Durante su etapa escolar, Yeison combinó su formación académica con presentaciones en eventos comunitarios y concursos regionales.
A los 13 años empezó a escribir sus propias canciones, proceso que marcaría una constante en su carrera artística. En su juventud se trasladó a Bogotá, donde trabajó durante varios años en la central mayorista de Abastos, experiencia que, según relatos del propio artista en distintos espacios públicos, le permitió reunir recursos para financiar sus primeras grabaciones y consolidar su proyecto musical.
Comenzó a cantar desde los siete años, participando en concursos de canto en su región natal de Caldas durante la infancia y mostrando un interés temprano por la música. Durante su adolescencia, Yeison y su familia se trasladaron a Bogotá en busca de mejores oportunidades económicas. En esa ciudad trabajó en el mercado mayorista de Corabastos, donde combinó labores físicas con su desarrollo como compositor y cantante.

El entorno en el que creció también influyó en aspectos personales importantes de su historia. En diversas entrevistas, Yeison relató que estuvo expuesto desde joven a ambientes marcados por la delincuencia, el consumo de alcohol y drogas, y dificultades sociales.
Señaló que su primer contacto con las drogas fue alrededor de los 14 años, en medio de un grupo de personas mayores que lo presionaron a probar sustancias, y que esta experiencia se prolongó durante varios años, aunque él explicó que no le agradaba el consumo y que fue influenciado por el ambiente en el que vivía.
Además, Yeison habló públicamente sobre un periodo de su vida en el que el alcohol tuvo un papel significativo: mencionó que alrededor de los 19 años utilizó el licor como una forma de lidiar con penas y emociones difíciles, un periodo que describió como negativo para su bienestar personal.
Con el tiempo dejó el alcohol y las drogas conforme se enfocó en su carrera artística y en su crecimiento personal. Su carrera musical profesional comenzó con la grabación de Te deseo lo mejor, producida por Jorge González, conocido como El Peruano.
Este sencillo formó parte de su álbum debut Con el corazón – Volumen 1 (2013), con el cual Yeison Jiménez empezó a ganar reconocimiento en la escena de música popular colombiana.

A lo largo de su trayectoria compuso más de setenta canciones y publicó múltiples álbumes que le permitieron consolidar un estilo propio dentro del género popular, con influencias que iban desde sonidos tradicionales colombianos hasta elementos del repertorio regional mexicano.
Entre sus temas más populares se encuentran «Aventurero», «Vete», «Ni tengo ni necesito» y «Por qué la envidia», canciones que recibieron amplia difusión en emisoras de radio y plataformas digitales en Colombia y más allá.
Yeison logró destacados hitos en su carrera. En 2024 se convirtió en el primer artista de música popular colombiano en agotar tres fechas en el Movistar Arena de Bogotá, consolidando su creciente popularidad.
Posteriormente, en 2025, se convirtió en el primer intérprete de música popular en llenar en solitario el Estadio El Campín de Bogotá, reuniendo a más de 40 000 asistentes.
En 2021 participó como jurado en el programa musical Yo Me Llamo, difundido en varios países, lo que amplió su presencia en el ámbito televisivo y cultural.

Yeison también estuvo involucrado en actividades empresariales fuera de la música. Fundó la empresa YJ Company SAS, dedicada a espectáculos y otros proyectos, y tuvo intereses en sectores como la cría de caballos y bienes raíces, construyendo un portafolio patrimonial durante su carrera.
El 10 de enero de 2026, Yeison falleció a los 34 años en un accidente aéreo ocurrido en el sector de Romita, entre los municipios de Paipa y Duitama, en Boyacá, cuando la avioneta en la que viajaba con destino a Medellín para una presentación se estrelló poco después del despegue.
Todas las seis personas a bordo, incluido el piloto y varios miembros de su equipo, murieron en el siniestro. Las autoridades aeronáuticas colombianas iniciaron una investigación para determinar las causas precisas del accidente.
La noticia de su muerte causó conmoción en Colombia y en el mundo hispanohablante, generando homenajes de colegas, seguidores y figuras del entretenimiento que destacaron su legado musical, su energía en el escenario y su historia de superación personal. Se organizaron eventos conmemorativos, incluido un homenaje en el Movistar Arena de Bogotá para celebrar su vida y carrera artística.

Cuando el tecolote canta, el indio muere. Yeisón presentía su muerte, lo malo es que lo hizo público. El actor Juan Pablo Rabá escuchó sus confesiones, y al saber del deceso del cantante, terminó llorando.
Como si el destino hubiera jugado una broma macabra. Natalia Jiménez, Carlos Rivera y Ana bárbara se quedaron con las ganas de colaborar con Yeison, pero no los eximió de lamentar su partida.
Siempre pesa la muerte de alguien joven, y el caso de este artista no es la excepción. Se ha ido un hombre con sueños por cumplir, dejando a su familia desecha, y a sus fans con el alma hecha pedazos. Quien iba a decir que el soñar con la muerte lo llevaría a un destino fatal. ¿coincidencia o destino?






