TELEVISIÓN 3.0 | El Rey de los coleccionistas: The Goldin Touch. De la nostalgia, cultura pop a las subastas millonarias.


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El Rey de los coleccionistas: The Goldin Touch. De la nostalgia, cultura pop a las subastas millonarias.


Por Marco Ramírez.

14 de enero de 2026.

La tercera temporada de El Rey de los coleccionistas: The Goldin Touch, disponible en Netflix, confirma que el universo del coleccionismo no solo es un mercado, sino un espectáculo donde lo inverosímil y lo fascinante conviven sin pudor.

Bajo el formato de Reality TV, volvemos a acompañar al empresario Ken Goldin y a su equipo en la incansable búsqueda de piezas únicas; desde juguetes y memorabilia deportiva, hasta objetos con peso histórico y reliquias que forman parte del ADN de la cultura pop contemporánea.

En esta nueva temporada, las ambiciones de Goldin son claras y sin medidas. Ahora que su empresa forma parte de eBay, el objetivo es escalar hasta convertirse en una casa de subastas valuada en mil millones de dólares. No se trata solo de vender objetos, sino de posicionar al coleccionismo como una industria global capaz de competir con los grandes mercados financieros.

Para entender lo absurdo, y al mismo tiempo maravilloso de este mundo; basta con observar el primer episodio. Uno de los colaboradores estrella de Goldin Auctions presenta una fritura de la marca Flamin’ Hot Cheeto con la silueta del Pokémon Charizard, bautizado con humor como “Cheetozard”. Conservado en un estuche de plástico transparente, este insólito objeto alcanza en subasta la cifra de 83 mil dólares, dejando claro que el valor no siempre reside en la utilidad, sino en la historia, la rareza y la narrativa que rodea a cada objeto.

A partir de ahí, el asombro no disminuye. En diferentes episodios nos presentan una colección de tarjetas de béisbol valuadas en 6 millones de dólares, una pistola que perteneció a Al Capone y las batas de boxeo utilizadas por Muhammad Ali y Joe Frazier en la mítica pelea The Thrilla in Manila.

También presenciamos cómo una pareja encuentra una salida económica gracias a la venta de una tarjeta coleccionable de la NFL por 45 mil dólares, recordándonos que, en ocasiones, estos objetos pueden cambiar destinos. El clímax llega con la negociación de la legendaria tarjeta Pikachu Illustrator, valuada en 5 millones de dólares y propiedad del luchador e influencer Logan Paul.

Goldin subraya, además, la relevancia de los influencers actuales para amplificar el alcance de sus subastas. En un mundo dominado por la viralidad, estas figuras funcionan como catalizadores que conectan el coleccionismo tradicional con nuevas generaciones acostumbradas a consumir contenido y lujo a través de pantallas.

Uno de los puntos más reveladores de la temporada es el anhelo de Ken Goldin por adquirir una empresa especializada en memorabilia de cine y televisión. Para dimensionar el poder económico de esa casa de coleccionables, basta mencionar que poseen el primer látigo utilizado en la película Indiana Jones y el Templo de la perdición, con un valor estimado de un millón de dólares. Objetos que antes habitaban la ficción hoy se convierten en activos de alto perfil.

Al final, El Rey de los coleccionistas: The Goldin Touch nos invita a reflexionar sobre lo inverosímil y cautivador que puede ser el mundo de los coleccionables. Más allá de cifras estratosféricas, el coleccionismo conecta con una acción profundamente humana que es el deseo de poseer fragmentos de historia, de nostalgia y de identidad.

El Rey de los coleccionistas: The Goldin Touch. Ya disponible en Netflix. Agréguela a la lista.

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