La disputa comercial por el maíz amarillo pone a prueba las relaciones de México con sus socios comerciales y su integración económica en Norteamérica.
Enero 4 de 2025.
El maíz que fue domesticado en México y se esparció a lo largo del continente, donde las comunidades agrarias siguieron fomentando la diversidad y adaptándola a sus propias necesidades ecológicas y culturales. De esta forma, el maíz se convirtió no sólo en el principal alimento que nos ha acompañado –a través de la historia– y que seguramente lo seguirá siendo en el futuro; sino que también se volvió una creación cultural que hace inseparable al hombre y la planta.
El maíz: Identidad cultural y pilar económico en México
El maíz no solo es el corazón de la dieta mexicana, sino también un motor económico clave que vincula a México con sus socios en Norteamérica. Aunque México es autosuficiente en la producción de maíz blanco, esencial para las tortillas, el panorama cambia drásticamente cuando hablamos del maíz amarillo.
El maíz amarillo, en su mayoría genéticamente modificado, es crucial para la industria pecuaria y agroindustrial mexicana. En 2023, el 99% de las importaciones mexicanas de este grano provinieron de Estados Unidos, con un valor de $5,300 millones de dólares. Este comercio no solo asegura la producción de carne, leche y huevo en México, sino que también es vital para más de 130,000 empleos en el sector agrícola estadounidense.
Sin embargo, las políticas recientes de México han desatado una crisis que amenaza con desestabilizar esta interdependencia económica.

El maíz: Identidad cultural y pilar económico en México
El maíz no solo es el corazón de la dieta mexicana, sino también un motor económico clave que vincula a México con sus socios en Norteamérica. Aunque México es autosuficiente en la producción de maíz blanco, esencial para las tortillas, el panorama cambia drásticamente cuando hablamos del maíz amarillo.
El maíz amarillo, en su mayoría genéticamente modificado, es crucial para la industria pecuaria y agroindustrial mexicana. En 2023, el 99% de las importaciones mexicanas de este grano provinieron de Estados Unidos, con un valor de $5,300 millones de dólares. Este comercio no solo asegura la producción de carne, leche y huevo en México, sino que también es vital para más de 130,000 empleos en el sector agrícola estadounidense.
Sin embargo, las políticas recientes de México han desatado una crisis que amenaza con desestabilizar esta interdependencia económica.
Restricciones al maíz amarillo y la disputa bajo el T-MEC
Desde 2020, los decretos que prohíben el uso de maíz amarillo transgénico para consumo humano y buscan limitar su uso en alimentación animal han generado tensiones comerciales. Esta postura llevó a Estados Unidos y Canadá a presentar una disputa formal bajo el T-MEC, argumentando que estas restricciones violan las normas del acuerdo.
En diciembre de 2024, un panel del T-MEC falló en contra de México, concluyendo que las medidas:
- Violaban el acceso al mercado estipulado en el tratado.
- Carecían de evidencia científica que justificara las restricciones.
- Generaban incertidumbre para los exportadores de Estados Unidos y Canadá.

Consecuencias de no cumplir con el fallo del T-MEC
La presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta una decisión clave: acatar el fallo del panel o arriesgarse a consecuencias económicas y estratégicas significativas.
Represalias económicas
Un incumplimiento podría llevar a Estados Unidos, especialmente bajo una administración de Donald Trump, a imponer aranceles de hasta $5,000 millones de dólares sobre productos mexicanos como aguacates, tequila y autopartes. Esto afectaría tanto a la economía mexicana como a los consumidores estadounidenses.
En México, restringir las importaciones de maíz amarillo podría elevar los precios de productos básicos como pollo, cerdo y leche, golpeando desproporcionadamente a los hogares más vulnerables.




