¿Qué tanto es tantito, en el crecimiento económico?


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El crecimiento económico es crucial si se quiere incrementar el bienestar objetivo y subjetivo en el largo plazo.

Por: Cristina Ibarra Armenta.

30 de septiembre de 2025.

México es un país que en los últimos años ha crecido verdaderamente poco y este año las perspectivas de crecimiento son sumamente limitadas, resultado de temas estructurales pendientes, además de cambios profundos en las expectativas de inversionistas tanto por temas internos como el ámbito internacional.

Ante ello la presidencia mostró mucho optimismo de lograr un 1 por ciento de crecimiento, como lo reevaluó el Fondo Monetario Internacional (FMI), mientras que los datos del Indicador Global de Actividad Económica (IGAE) del INEGI, muestra que la actividad cayó -0.9 por ciento de forma trimestral, y -1.2 por ciento de forma anual.

¿Qué tanto es tantito?

Cuando las empresas crecen invierten más y generan más y mejores empleos. Esto es fundamental para la incorporación de jóvenes en edad laboral y la construcción de su patrimonio.

También, si las empresas crecen, éstas pagan más impuestos y los mismos se pueden emplear para el colectivo como las transferencias a los más necesitados, el gasto educativo, la salud, los baches, la seguridad pública, etc.

Así, aunque el bienestar se construye con más elementos, hay que decir que ninguna economía con bajo crecimiento ha logrado su transformación.

Pensemos en la China del inicio del siglo, cuyo nivel de PIB per cápita no rebasaba los mil dólares anuales. Pero con tasas de crecimiento anuales de 7 por ciento, con años de hasta 14 por ciento, su PIB per cápita en el 2024 llegó hasta los 13 mil 303 dólares, es decir, creció más de 12 veces.

Por su parte México en el 2000 tenía un PIB per cápita de 7 mil 524 dólares, y sus tasas de crecimiento anuales desde ese año han sido a veces hasta 6 por ciento, aunque con severas caídas que barren el crecimiento.

Así en 2024 su PIB per cápita fue de 14 mil 157 dólares, lo que significa que nuestra riqueza generada ni siquiera se duplicó.

Este 2025 las expectativas de crecimiento tanto de Banco de México, entidades privadas y los organismos internacionales han dado una apuesta baja.

La presidencia ha insistido en que se crecería más. Sin embargo, una discusión de si crecemos 0.2 por ciento o 1 por ciento, incluso 1.5 por ciento, no es para celebrarse, porque deberíamos estar discutiendo cómo llegar al 6 o 7 por ciento que necesitamos, especialmente después de grandes obras de infraestructura realizadas el pasado sexenio.

Pensemos que las economías emergentes como China e India crecerán al 4.8 por ciento y 6.4 por ciento, respectivamente. Por su parte, la media de los países latinoamericanos es de 2.2 por ciento y la de los países más pobres de 4.4 por ciento.

Banxico mantiene una perspectiva de 0.6 por ciento, la OECD pronostica entre 0.4 por ciento y 1.1 por ciento, y el FMI ajustó su pronóstico de 0.2 a 1 por ciento.

Por su parte, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público emitió los Criterios Generales de Política Económica 2026, ajustó su expectativa de crecimiento de este año a 0.5-1.5 por ciento, mientras que el año pasado su perspectiva era un crecimiento entre 2 y 3 por ciento.

¿Quién tiene la razón?

Las expectativas de crecimiento se hacen con base en datos estadísticos que tienen también un margen de error de más o menos medio punto porcentual. Y aunque hay convergencia alrededor de un número positivo, los datos del IGAE tienen una alta capacidad predictiva, la razón ya se verá.

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