UN MAR DE CONFUSIONES ¿VOTO DE CONFIANZA?


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Hay corrientes políticas y de inseguridad que confunden a la familia y a la sociedad. Las condiciones de bienestar se vuelven complejas.

Noviembre 19 de 2024.

Parece que la normalidad vuelve al grupo social cuando se ven personas transitando por la ciudad, incrementando gradualmente su número, pero siempre expresando gestos faciales de temor ante la percepción de inseguridad que todavía campea en nuestro ambiente.La confianza ciudadana se ha deteriorado y será difícil que en el corto tiempo se vuelva a recuperar. Los hechos ocurridos han impuesto dudas a la honorabilidad de los grupos políticos en el poder, ya que han sido ellos los que se han visto involucrados en situaciones que deben aclarar.
No se trata de desconfiar como justificación a la protección de intereses personales. Cada persona o grupo con inclinaciones políticas tendrá diferencias contra grupos que no simpaticen con sus formas de pensar.

Pero llegar al gobierno como resultado de una disputa electoral, ocasiona malestares y amarguras, pero se debe reconocer en todo momento la derrota. Perder no significa no tener nuevas oportunidades para seguir luchando y llegar a las posiciones que ambicionó pero que no las alcanzó.Ejercer el poder político desde el gobierno, debe apartarse de todo signo revanchista. El interés superior de la sociedad es la premisa y el fundamento de cualquier doctrina política. Es la primera prioridad en el proyecto del ganador. Quien piense y actúe en oposición a este principio, seguramente el karma le llegará.

Cuando se inicia un gobierno poniendo barreras a esa primera prioridad, se detonarán las diferencias y los conflictos llegarán. El gobierno debe ser una plataforma de comunicación social para conocer penurias sociales y servicios que se demandan. La planeación gubernamental es la que habrá de priorizar y ordenar esas demandas de la comunidad que se gobierna.

Los perdedores en la contienda electoral son potenciales contribuyentes a la estabilidad democrática y de gobierno, pero la historia se ha escrito dándole al ganador una posición de privilegios, sin que se considere que las minorías derrotadas pueden ser aliados en la toma de las mejores decisiones políticas en pro de los intereses de la sociedad.

Cultura política y moralidad gubernamental son de lo que en el país y en el Estado se ha carecido. La corrupción y la mezcla de intereses políticos han generado sentimientos sociales que descalifican a líderes políticos en el gobierno.

Las minorías que llegaron a la dirección gubernamental deben trabajar unidas, espetando sus pertenencias políticas. Participan en procesos electorales unidos en coalición de partidos o en algunas de las veces apoyando candidaturas comunes. Lo que causa sorpresa y desagrado es que una vez concluida la elección parece que se convierten en sus principales enemigos.

La sociedad quiere ver en el gobierno y en el congreso, dirigentes dignos, personas que se preocupen por atender las demandas que registraron en sus libros de compromisos. Promesas sin cumplir una vez en el gobierno, merecen el repudio social y, si se puede, expulsarlos del gobierno.Arribar al gobierno con intereses revanchistas empobrece al gobernante y también al colectivo que representa. Tampoco le abona a la estabilidad política y gubernamental.

Provocar tormentas sin posibilidades de salvarse, es un error que provocaría consecuencias. Las tormentas producen rayos, pero también centellas que ocasionan daños en cadena. Es lo que el gobernante debe tener siempre en cuenta.

La Universidad Autónoma de Sinaloa, debe ser considerada y respetada como una institución de educación superior que mucho le aporta y le seguirá aportando al Estado y al País, en su misión de formar a los profesionistas que se requieren con altos estándares de calidad.

Las condiciones políticas, sociales y económicas actuales, hacen de Sinaloa un estado en crisis. Lo hemos dicho en este espacio de opinión, que con voluntad política es posible resolver las diferencias contra la UAS.

Por ello, toda la confianza en la Presidenta Sheinbaum de que sus instrucciones en la solución del conflicto con el Estado culminen en los mejores términos. La sociedad será la que más aplauda a la solución que se acuerde sin odios ni rencores.

La UAS no se toca, la autonomía universitaria se respeta.

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