La aparente tranquilidad vivida en la noche navideña no fue por la eficacia del Gobierno, sino por la tregua solicitada por la senadora Imelda Castro.
Diciembre 26 de 2024.
Las fuerzas de seguridad no tuvieron reposo la noche de navidad, aunque fue menos estresante que otros días, ya que los delincuentes también tienen familia y seguro que quisieron convivir con ellos aun en el fragor de la batalla.
Habría que aplaudirle a la Senadora o reprocharle una vez más el hecho de pedir tregua a los que delinquen en lugar de exigir al gobierno que intensifique la lucha para erradicar todo signo de violencia e inseguridad que vive Sinaloa desde hace más de tres meses.
Lo cierto es que son demasiados muertos y muy alto el número de desaparecidos, pero hasta donde se sabe, la Fiscalía del Estado no ha declarado cual ha sido el índice de delitos resueltos, esos que han sido cometidos a partir del pasado nueve de septiembre.
La Fiscalía se ha quedado muda y ha dejado de informarle a la sociedad que hasta la fecha no ha sido capaz de resolver alguno de los delitos que se han cometido con motivo de esta violencia que todavía no hay nadie que la detenga.
Es poco tiempo para que Omar García Harfuchu esté en condiciones de darle los resultados que espera con impaciencia la sociedad sinaloense. No es un encargo sencillo el que le impusieron al Secretario Federal, pero su experiencia le permitirá dar golpes en partes sensibles de los grupos enfrentados por el poder y el control del cartel del pacífico.
El funcionario federal, debería exigir a la Fiscalía General de la República, que resuelva los hechos que ha investigado de lo ocurrido el pasado veinticinco de julio y que es la causa de lo que ocurre en Sinaloa y que la sociedad en general está pagando una culpa que no tiene.
Hay voces que quieren distraer la esencia de los hechos ocurridos ese día veinticinco de julio y la violencia que padece Sinaloa y que es el motivo de la presencia de García Harfuch por órdenes de la Presidenta Claudia Sheinbaum.
La sociedad sinaloense, merece que se le informe con la verdad y que las consecuencias penales o políticas que se deriven de lo ocurrido, que cada parte asuma lo que le corresponda por esos hechos.
A las fuerzas armadas que participan en los operativos de prevención y vigilancia que no cometan excesos contra la población civil que nada tiene que ver con la inseguridad que no ha provocado. Al delincuente es fácil descubrirlo por el olor que despide. No provoquen el resentimiento social que en nada abona a la de por si decepcionante estrategia implementada para el combate a la violencia y a la impunidad.
Seguirán días de gran tensión en la seguridad colectiva estatal, siguen destellando agresiones sangrientas ocasionadas por los grupos en colisión. Nadie sabe cuan frágil es la situación personal frente al crimen que victimiza y no oportunidad de defensa.
Ni la ouija es capaz de descifrar los blancos que la delincuencia tiene seleccionados para atacar. Solo se sabe cuando alguno de los medios de difusión anuncia que ha habido algún enfrentamiento con disparos de armas de fuego y las víctimas que se ocasionaron.
Las labores de inteligencia de García Harfuch pueden aportar soluciones a favor de aquellos que aparecen enlistados en las agendas de la delincuencia. La corrupción ha sido un factor para que la delincuencia se haya arraigado por años en nuestro medio, pero el gobierno ha tenido mucho que ver en ese deterioro de la confianza ciudadana ¿habrá respuestas a los hechos del veinticinco de julio pasado?
La UAS no se toca, la autonomía universitaria se respeta.




