Las condiciones para llevar a cabo esa fiesta tradicional de los mazatlecos no son las más propicias. Los riesgos de incidencias graves pueden aparecer en cualquier momento.
Febrero 27 de 2025.
Desde 1898 se celebra el tradicional bullicio popular mazatleco en el que se dan cita los lugareños sinaloenses y muchos visitantes del país y del extranjero. Una fiesta de todos para todos y muy concurrida.
Luce el desfile, la belleza de sus mujeres, los niños que se funden en el canto de la alegría y las notas carnestolendas de la gran fiesta popular. Avisa que se acerca la cuaresma por tratarse de una tradición cristiana.
Los coloridos disfraces y máscaras, bailes, desfiles y comparsas, es una característica del carnaval. La concurrencia es numerosa y el disfrute se convierte en una festividad. No hay quien se sustraiga a esa alegría contagiosa, desde que escuchas las notas alegres de la fiesta se mueven los pies, las manos y todo el cuerpo hasta que nos damos cuenta de que danzamos en el mero centro de ese bullicio carnavalesco.
Estamos a unas horas de que ese festival desate las notas alegres y movilice a todo un pueblo que espera con impaciencia su fiesta tradicional. Mas de cien años danzando y vistiendo colores alegres en disfraces y máscaras, que corre el riesgo de poder colapsar.
¿Amenazas? ¿Unos cuantos tendrán el poder de cancelar esa fiesta popular? ¿El poder del Estado dejará que esa fiesta se pueda cancelar? Resulta complicado que el gobierno prometa que no habrá riesgo alguno y que podrán asistir quien quiera y pueda hacerlo porque la seguridad de todos difícilmente la cumplirá.
Las amenazas empiezan y los grupos artísticos cancelan sus compromisos, prefirieron retirarse que animar ese evento popular. En la gente surge el temor. No hay forma de obligar a que los artistas le cumplan al pueblo que los quiere ver. La seguridad es un valor que no se puede arriesgar.
Aparecen también carteles que alertan de lo que puede ocurrir si el carnaval se llega a celebrar. Los grupos criminales ganan con la amenaza porque distraen al gobierno y desalientan atemorizando a la población.
No hay policía o soldados suficientes para evitar que pueda ocurrir un desaguisado y se ponga en riesgo la seguridad colectiva de la población ¿Funcionará la estrategia que se ha implementado para llevar a cabo el carnaval?
De ocurrir algún incidente donde queden expuestas las vidas de personas o se produzca algún enfrentamiento armado entre los grupos criminales ¿quién será el responsable de lo que llegue a suceder?
Reflexionen y no decidan a la bravata. La prudencia obliga a revisar con detenimiento los riesgos que pueden manifestarse si el evento se logra realizar. Armas y municiones pueden entrar en acción y la vida de muchos estará sin protección.
Piensen fríamente y que no les gane la irritación. Hay tiempo todavía porque si no la historia los juzgará. Los invito a entrar en razón. La seguridad y la protección de la vida de muchos es la premisa del gobierno, pero también está la parte del ciudadano.
¿Usted qué opina?





