CUIDEMOS LA NATURALEZA
AGOSTO 23 DE 2024
Por Javier Salazar Rodriguez
Si ya te llegó esta información, qué bueno, pero sino ha sido así, ahí te va, recuerda que cada día se aprende algo, si queremos que esto pase.
En 1997 una joven mujer de apenas 23 años vivió prácticamente dos años en un árbol, con la idea de evitar la tala de unos árboles con miles de años de vida, según registros oficiales; pero cómo pudo pasar esto, ahorita te cuento.
Julia Hill es una activista estadounidense que, nació en 1974, en el estado de Misuri, y fue en 1997 cuando decidió treparse a una secuoya, con más de 1 500 años de edad y 55 metros de altura, pero lo bautizaron con el nombre de “Copa de luna” después de este evento de Julia Hill. Para ser exactos fueron 738 días en que esta mujer activista, una de las más valientes de la Unión Americana, fue en diciembre de 1997 que decidió tomar una posición radical contra la empresa Pacific Lumbre Company.
Todo ese tiempo, tuvo muchos desafíos, obviamente, incluyendo los de madre naturaleza que tenía a bien, mandarle unos ventarrones impresionantes, los que le mandaba la compañía afectada, eran muy fuertes, también. Se tiene registro de que le mandaban a unos pillos a amenazarla y le prendían caucho en las raíces del árbol para que su respiración fuera complicada.
Sin embargo, con todo y eso, ella no claudicó para nada en su idea de salvar a ese árbol en particular, y a muchos más que, seguramente estaban en la mira de esa compañía que hacía muebles de madera y quería apoderarse de “Luna”.
Con un teléfono de energía solar, era como se comunicaba con el exterior de su mundo, en ese momento. Desde ahí concedía entrevistas y compartía su experiencia con el mundo. Todo esto generó una necesidad imperiosa de debate en relación a ese tema, que es la conservación de los bosques y la responsabilidad corporativa.
En esos casi dos años, que culminaron en diciembre de 1999, se consiguió una suma considerable de donativos, que se donaron para la Universidad Estatal de Humboldt para apoyo a la investigación en servi-cultura sostenible.
Con esa marca de 738 años viviendo en ese árbol, esta mujer se convirtió en una luchadora social, que estuvo dando conferencias por todo el mundo, obviamente, relacionadas con las acciones de protesta de las compañías que talan árboles sin ningún tipo de control.
En 2001, escribió un libro titulado “El legado de Luna”, en este, describe su experiencia de estar todo este tiempo viviendo para defender al árbol y a la destrucción en general de la naturaleza. Que es lo que inspiró, después de haber experimentado esto que nadie, antes, lo había hecho.
Y nosotros, ¿Qué hacemos para defender nuestro entorno?
Cuando menos hay que cuidar los árboles que tenemos cerca, aunque no estén en nuestro terreno, hay que adoptar alguno que esté cerca para cuidarlo, para hacernos cargo de él, o planta uno de pequeño y cuídalo para que te sientas mejor, todavía mejor.




