¿Gigantes en número, pequeñas en poder? Radiografía de las MIPYMES en México
Por Misael Rubio Ojeda.
Julio 28 de 2025.
Las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) son, sin duda, la columna vertebral de la economía mexicana. Conforman el 99.9 % de las unidades económicas del país y generan más del 70 % del empleo.
Sin embargo, los datos más recientes del INEGI, publicados en el marco del Día de las MIPYMES 2025, revelan una dura realidad estructural: estas empresas son muchas, pero producen poco. ¿Qué explica esta contradicción y qué desafíos plantea para el desarrollo económico y social de México?
De acuerdo con los Censos Económicos 2024, el 95.5 % de las empresas en México son microempresas, es decir, emplean entre 0 y 10 personas. A pesar de su número abrumador, apenas generan 17.1 % de los ingresos nacionales. En contraste, las empresas grandes, menos del 1 % del total, concentran 43.5 % de los ingresos. Este desequilibrio expone una economía donde la mayoría de empresas no son productivas ni competitivas.
Uno de los factores clave es la brecha tecnológica. Mientras que el 94.5 % de las grandes empresas utilizan equipo de cómputo y el 93.1 % acceden a internet, en las microempresas estos porcentajes caen estrepitosamente a 22.3 % y 23.5 %, respectivamente.
Esta gran diferencia digital impide su modernización, su vinculación con nuevos mercados y su capacidad de adaptación en un entorno económico cada vez más digitalizado.
El perfil del personal también refleja profundas diferencias. En las microempresas predomina el grupo etario de 41 a 65 años y el nivel educativo es mayoritariamente básico (41.3 %), mientras que en las empresas medianas y grandes la mayoría tiene educación media superior o superior.
Esto sin duda, limita las capacidades de innovación y la incorporación de tecnologías en los niveles más bajos de la estructura empresarial.
Otro dato preocupante es el bajo porcentaje de ventas por internet, ya que solo el 4.4 % de las microempresas comercializan en línea, en comparación con más del 30 % en las medianas y grandes. En un contexto donde el e-commerce crece exponencialmente, esta es una desventaja relevante.
En términos de género, el informe del INEGI ofrece un matiz interesante: las mujeres son mayoría en las microempresas (50.5 %), pero su presencia disminuye conforme aumenta el tamaño empresarial.
Esto podría indicar una feminización del autoempleo y del emprendimiento de subsistencia, lo cual también refleja barreras estructurales para que las mujeres accedan a espacios empresariales de mayor escala.
Como dato adicional, el 23.4 % de las microempresas son de reciente creación, lo que puede interpretarse tanto como una señal de dinamismo emprendedor como de vulnerabilidad estructural, es decir, la alta rotación y la falta de consolidación reflejan un ecosistema empresarial frágil que no permite su desarrollo natural.
Las MIPYMES mexicanas representan un reto estructural para la economía del país. Aunque constituyen la base del tejido productivo, los datos del INEGI evidencian que operan en condiciones de alta desigualdad frente a las empresas grandes.
Cuentan con escaso acceso a tecnología, baja productividad, menor preparación del personal y limitada digitalización. Es urgente repensar las políticas públicas dirigidas a este sector para fortalecer su capacidad productiva, tecnológica y organizativa.
Solo así podrán dejar de ser “gigantes en número, pero pequeñas en poder” y convertirse en motores reales del desarrollo nacional.





