¿Por qué las carreras del futuro no pueden ser una decisión del pasado?
Por: Misael Rubio Ojeda.
Agosto 4 de 2025.
En México, elegir una carrera universitaria sigue siendo un proceso dominado más por la intuición o la tradición familiar que por datos concretos sobre el mercado laboral. Sin embargo, el entorno económico, tecnológico y productivo está cambiando a gran velocidad, y con ello, también lo están haciendo las necesidades del país y de sus sectores productivos.
El estudio Compara Carreras 2024 del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) plantea una advertencia clara con base en la evidencia de su estudio, señala que la mayoría de los jóvenes están eligiendo decisiones de carreras que no responden a las dinámicas reales del empleo y la innovación en México.
Los datos revelan una desconexión entre la oferta educativa y las necesidades laborales del país. Mientras que tres de cada cuatro empresas mexicanas reportan no encontrar el talento que necesitan, la mayoría de los jóvenes sigue optando por carreras tradicionales, muchas de ellas saturadas o con bajo retorno económico.
Carreras como psicología, derecho, administración y educación siguen dominando la matrícula universitaria, a pesar de sus limitaciones para ofrecer empleo de calidad o ingresos competitivos.
En contraste, las áreas mejor remuneradas y con mayor demanda se concentran en las disciplinas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), especialmente en campos como desarrollo de software, ingeniería electrónica, análisis de datos y tecnologías de la información.
Un egresado de estas carreras puede ganar hasta 2.4 veces más que un egresado de bachillerato, mientras que en muchas áreas de las humanidades y servicios sociales ese diferencial apenas supera el 20%.
Además, el informe subraya la subutilización de las carreras técnicas, que apenas alcanzan el 10% de la matrícula en educación superior, a pesar de que muchas de ellas están alineadas con las necesidades inmediatas de sectores como manufactura, logística o mantenimiento tecnológico.
También se destaca el reto de que solo el 27% de los jóvenes en México logra terminar una carrera universitaria, ubicando al país en el último lugar entre los países de la OCDE en proporción de población con educación superior.
Fuente: Elaborado por IMCO con datos de OCDE, Base de datos de educación 2022.
Por si fuera poco, el entorno productivo exige nuevas competencias. No basta con saber usar tecnología, actualmente se requiere pensamiento crítico, adaptabilidad, colaboración y resolución de problemas complejos, habilidades blandas que complementan los conocimientos técnicos.
La irrupción de la inteligencia artificial, el comercio digital y la automatización está acelerando esta transformación, haciendo que la formación universitaria deba responder con mayor flexibilidad e inteligencia estratégica.
La evidencia es clara: elegir carrera sin considerar la realidad del mercado laboral es una apuesta arriesgada. México necesita profesionales que no solo sigan su pasión, sino que puedan insertarse con éxito en un entorno competitivo y en constante cambio. Para ello, se requiere una combinación de vocación, datos y estrategia.
El estudio del IMCO es contundente al establecer los roles para cada pieza que juega en este engranaje: los jóvenes deben tomar decisiones informadas, los gobiernos deben impulsar políticas de orientación vocacional con base en evidencia, y las universidades deben rediseñar sus programas para responder mejor al presente y al futuro del trabajo.
Un país con una población joven y con tanto potencial, tiene el verdadero desafío no solo de formar profesionistas, sino de formar el talento que México necesita.





