Violencia que empobrece y consume el 18% del PIB nacional.
Por: Misael Rubio Ojeda.
Junio 9 de 2025.
En 2024, el país enfrenta de nuevo una de sus paradojas más dolorosas: el costo económico de la violencia que alcanzó la cifra de 4.5 billones de pesos, equivalente al 18% del Producto Interno Bruto (PIB).
Esta cifra es tan alarmante que representa el doble del ingreso mensual promedio de un trabajador mexicano por cada habitante del país (33,905 pesos). Sin embargo, el impacto no es uniforme, ya que mientras en algunos estados los efectos son moderados, en otros equivalen a una hemorragia financiera y social difícil de neutralizar, sobre todo sin estrategia del gobierno.
Según, datos del Instituto para la Economía y la Paz (IEP), organismo que elabora el Índice de Paz México, la violencia incluye tres niveles principales: los costos directos, entendidos como los gastos en servicios funerarios, atención médica, seguridad pública, sistema de justicia y fuerzas armadas; los indirectos que se sienten a largo plazo como el trauma psicológico, el gasto en seguridad privada o la pérdida de ingresos y el cambio en hábitos de consumo; y finalmente, el efecto multiplicador, es decir, recursos que, de no ser empleados en contención de violencia, podrían denotarse para educación, salud, infraestructura o desarrollo productivo.
En pocas palabras, la violencia no solo mata, sino además empobrece y distorsiona la economía. El núcleo del problema según nos muestra este estudio, son los homicidios y el incremento de delitos con violencia.
El primero (homicidio) fue el más costoso en 2024, con 1.7 billones de pesos. El segundo los delitos como asalto, robo, violencia sexual, armas de fuego, que representaron 1.5 billones de pesos. En conjunto con el miedo a la violencia, estas categorías son equivalentes al 72% del impacto económico total en la violencia.
Categoría de gasto en delitos % impacto económico.
Homicidio 38%
Delitos con violencia (robo, asaltos) 33%
Gasto en seguridad, justicia y fuerzas armadas 18%
Gasto en protección de hogares y empresas 10%
Fuente: Índice de Paz México, 2024.
Esta distribución revela que quien paga las consecuencias de la de la violencia somos nosotros, ya que el grueso del costo no se encuentra en la respuesta institucional (el gobierno) pues a él solo le afecta en 18%.
El daño directo del flagelo de la violencia lo absorbe la sociedad y la economía. Como antes se mencionó, sus efectos son diferenciados en los estados. Colima registra mayores costos de la violencia con 89,916 pesos por persona, mientras que Yucatán tuvo el menor con 12,309 pesos. En términos del PIB estatal, Morelos, Colima y Guerrero son los más afectados, mientras que Coahuila, CDMX y Campeche, el impacto no supero el 6%.
Ahora bien, factores como la corrupción, la debilidad institucional y la presencia de crimen organizado agravan la situación. En 2024, el gasto del gobierno en contención de violencia ascendió a 805,000 millones de pesos, como se dijo equivalente al 18%, cifra insuficiente en relación con el daño económico causado por la violencia. Si lo comparamos a nivel internacional, México muestra un gasto elevado en fuerzas armadas y seguridad nacional, pero menor en prevención del delito, justicia y cohesión social, lo que arroja que se están centrando en ser reactivos y no preventivos. El mantra que decía que se atenderían las causas no se cumplió.
El panorama hacia adelante no es alentador, la violencia es una de las principales barreras para el desarrollo sostenible de México. Su costo no solo se mide en vidas perdidas, sino en oportunidades truncadas, inversiones que no llegan y miedo generalizado que cambia conductas económicas a largo plazo.
Invertir en paz es más que un imperativo moral; es una estrategia económica indispensable. De no orientar las políticas públicas hacia fortalecer el estado de derecho, las capacidades institucionales y la transparencia, el país continuará con la hemorragia económica, que hace que se pierdan miles de millones de pesos cada año por no contener a tiempo la violencia.





