El futuro de Sinaloa, ¿hacia dónde y cómo?


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Por un Sinaloa pacífico, productivo, equitativo y sustentable.

Por lograr la menor tasa de asesinatos del país y no, como en abril, que obtuvimos una, 81 veces más grande que la del estado más pacífico.

Por: Omar Garfias.

Junio 17 de 2025.

Tener una tasa de robos con violencia de 0.13 por cada 100 mil habitantes, como en Yucatán, y no de 19.91 como la que tuvimos en abril según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Alcanzar una tasa de robo de vehículo de 0.58, como en Coahuila, y no, de 18.45, como aquí en enero.

Llegar a una tasa de robo de negocio de 0.16, como en Chiapas, y no de 8.64, como aquí en febrero.

Erradicar la desaparición forzada en la que, en estos nueve meses, somos el estado donde más sucede ese delito.

Conseguir una percepción de inseguridad de 20 por ciento, como en la alcaldía Benito Juárez de la CDMX y no del 90, como en Culiacán.

Ser una sociedad donde el crimen no sea un negocio redituable.

Por generar 40 mil empleos formales al año, que son los que reclama el crecimiento poblacional, en lugar de perder 14 mil 717, como sucedió de abril de 2024 a abril de 2025, según dio cuenta el Instituto Mexicano del Seguro Social.

Obtener una producción de bienes y servicios por habitante (PIB per cápita) de 321 mil pesos como en Nuevo León (con una meta intermedia de 268 mil, como en Sonora) en lugar de los 164 mil de aquí, como lo señala el más reciente reporte del INEGI con cifras del 2023.

Llevar la productividad a 500 pesos por hora trabajada, como en Campeche, en lugar de los 187 de aquí, según informó el INEGI con datos de diciembre pasado.

Volver a ser líder y vanguardia económica.

Conquistar el cero por ciento, que no haya trabajadores con ingresos insuficientes para adquirir la canasta alimentaria, en lugar de que la pobreza laboral afecte al 26 por ciento como en marzo.

Lograr que todos los sinaloenses tengan todos los servicios básicos en su vivienda y no que 298 mil carezcan de ellos como reportó CONEVAL.

Ser una comunidad donde nadie se quede atrás, con desarrollo compartido.

Arribar a una eficiencia económica del agua en la agricultura de 11 mil 041 pesos, como en Michoacán, y no de 7 mil 455 como aquí en el 2023, de acuerdo al Sistema Nacional de Información del Agua.

Ser una sociedad ambientalmente sostenible.

Son metas que suceden en nuestro país, no son metas europeas. Son perfectamente logrables.

¿Cómo llegamos a ese futuro?

Es momento de grandes cambios no de parches.

La acción pública que nos lleve a un futuro deseable debe ser muy compleja y abarcar diferentes áreas, pero me atrevo a apuntar cinco líneas prioritarias, lo que no excluye que se realicen otras.

La reconstrucción de las policías locales y de la fiscalía. Tener lo que hoy no tenemos: instituciones de seguridad pública y aplicación de la justicia capaces de prevenir, investigar y perseguir el delito, con una cantidad adecuada de policías y agentes de ministerio público; no cooptados por el crimen organizado; capacitados y equipados al más alto nivel; con salarios profesionales; con apoyo de servicios de peritaje y, con autonomía respecto a cualquier otro poder. Con un presupuesto 10 veces más alto que el actual.
Un plan de incremento de la productividad para las 122 mil micro, pequeñas y medianas empresas.
Un plan de relanzamiento de la agricultura, ganadería, acuicultura y pesca.
Un programa de abatimiento de la pobreza laboral y de la carencia de vivienda y servicios básicos.
Un plan hídrico integral y científico.
Yucatán tuvo en junio de 2013 una tasa de robos con violencia más alta que Sinaloa, la diferencia es lo que allá hicieron después. No hubo justificaciones a lo que no funcionaba, hubo exigencia. No entregaron estudios en privado, sino que deliberaron públicamente y en diálogos amplios. No redujeron la demanda de seguridad pública a solicitudes de protección personal.

El INEGI reporta que el 43 por ciento de las mujeres de Culiacán consideran que la situación va a empeorar. Ven un futuro de mayor inseguridad.

Hay una enorme desesperanza. Gran parte de Sinaloa no cree que pueda haber un futuro mejor.

Desesperanza de quienes han disminuido sus ingresos, de quienes han cerrado su negocio, de quienes han perdido su empleo y ven que empeora la crisis económica. Desesperanza de quienes han sido víctimas de robo con violencia, les han despojado de parte de su patrimonio y ven que están impunes esos delitos, sin castigo.

Desesperanza en las rancherías de donde se llevaron a los jóvenes y nunca regresaron, en las colonias donde asesinan y levantan personas. Desesperanza de quienes marcharon y protestaron, pero no fueron escuchados.

Construyamos un proyecto de futuro porque la gente necesita recuperar la esperanza. Dialoguemos para estructurar soluciones de fondo porque necesitamos creer en algo.

Sin esperanza en el futuro, las sociedades se mueren.

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