IDEAS PARA EL CAMBIO: ¡Presidenta, atienda a los sinaloenses!


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¡Presidenta, atienda a los sinaloenses!

Aarón Sánchez
sanaaron@gmail.com

Un año de guerra en Sinaloa es demasiado tiempo. La situación hoy es más desesperante que al principio. Pese a la creciente llegada de cuerpos de seguridad, pese a múltiples programas gubernamentales, estrategias y acciones instrumentadas para lograr la paz, el problema es cada vez de mayor dimensión. Las autoridades insisten en afirmar que la delincuencia va a la baja y que ya se está normalizado la vida cotidiana en la entidad. Pero todo ello es falso.

La inseguridad en Sinaloa tiene ahora una dimensión mayor y más compleja. El final de la guerra aún está lejos. Baste señalar que recientemente hubo un operativo delictivo simultáneo para rematar a personas que estaban siendo atendidas en diversos hospitales públicos y clínicas privadas. Hubo muchos balazos, y muertos y heridos por doquier. Incluso también, en las propias instalaciones de la Unidad de Servicios Estatales, una persona fue atacada a balazos.

Instituciones y espacios públicos que se supone que están fuertemente custodiadas, hoy por hoy son centro de actuación para los delincuentes. Curiosamente, a hospitales y oficinas de gobierno llega gente fuertemente armada, disparan a los presentes, y se van sin ser enfrentados ni detenidos por nadie. Y todo eso sucede día a día en la ciudad de Culiacán, donde existe la más elevada concentración de fuerzas de seguridad. Pero nadie ve nada.

La presidenta Sheinbaum ya debe admitir que en Sinaloa las cosas están muy mal. Las autoridades locales hace tiempo que están totalmente rebasadas por una delincuencia que actúa con impunidad en contra de quien sea y en cualquier lugar. Mucha gente inocente ha perdido la vida o sus bienes. Pero la autoridad solo los clasifica como daños colaterales, en el mejor de los casos.

El gobierno federal debe solicitar la desaparición de poderes en Sinaloa, y nombrar un gobierno provisional para que se haga cargo de recuperar la seguridad pública, reactivar la economía regional y cohesionar a una sociedad que está fracturada, muy herida y profundamente irritada por la situación que aún prevalece.

El poder ejecutivo ya no puede hacer nada. Solo es parte del problema y no de la solución. El poder legislativo está omiso a todo lo que sucede, y el poder judicial no imparte justicia, pero sí tolera abiertamente la impunidad. Por todo esto, la situación en Sinaloa sigue deteriorándose. La inseguridad pública, los asesinatos, el robo de vehículos, las desapariciones y el ataque a empresas e instituciones públicas, lejos de disminuir, se están incrementando aún más.

A lo largo de este año de crisis por la violencia, todo ha sido fracaso tras fracaso. Y el principal indicador ahí está: hoy existe mayor violencia que hace un año. Las familias viven en terror permanente. Existe un miedo generalizado y un hartazgo creciente. Ya, hay que decir basta. ¡Por favor, presidenta Sheinbaum, atienda ya a los sinaloenses! ¿O tendremos que pedírselo a Trump?

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