AMARGO CUMPLEAÑOS

Por: Roberto Montoya Martínez
10 de enero de 2026.
Una de las agrupaciones más queridas y respetadas de nuestra localidad, debería estar de fiesta, pues cumple 36 años de dar alegría a los culiacanenses con su música.

Sin embargo, se han cubierto con el negro crespón del luto, a raíz de la pérdida irreparable de uno de sus integrantes el pasado 31 de diciembre.
Era el alma del conjunto, pues tocaba el requinto. No tenía nada que pedirle a Chamín correa, mucho menos al Güero Gil. Su estilo era único e irrepetible.
Hacemos referencia de Ramón Camargo, el famoso “lobito”, quien perteneció al preclaro Trío Azteca. Agrupación musical que por tres décadas y media, nos ha hecho recordar momentos de romance, nostalgia, alegría, y a veces de tristeza. Esta es su semblanza.
El Trío Azteca es un reconocido grupo musical sinaloense con más de 30 años de trayectoria, famoso por su estilo romántico y boleros, integrado por Roberto Zazueta (voz), Daniel Murillo (guitarra) y el recién fallecido Ramón Camargo “El Lobito” (requinto), conocido por su sencillez y gran corazón, y parte esencial de la cultura musical de Culiacán, Sinaloa, donde realizaban el programa “Tardes de Bolero”.
Con tan solo 7 discos compactos e infinidad de participaciones en programas de televisión, este trío ha calado hondo no solo en Culiacán, sino en el país entero, pues tanto Televisa como TV Azteca tuvieron a bien recibirlos en sus plataformas.

Cabe hacer mención que tuvieron su propio show de radio, gracias al ing. Rafael borbón (QEPD). Primero en XHWS, y después en XHCSI, ambos espacios fueron conducidos por la locutora Amelia Ibarra Medina, mejor conocida como Melita Ibarra.
Últimamente colaboraron con el locutor José Hernández, ayudándolo a recaudar fondos para sobrellevar su crisis de salud. La salud del lobito sufrió quebrantos en sus últimos días de vida, dejando este mundo el 31 de diciembre del 2025.
El Trío Azteca va a tener un amargo cumpleaños. A pesar de eso, se maquillarán el dolor y darán con amor su corazón de trapo. No se pueden quejar, no se deben quejar, eligieron ser trovadores.
Ellos, como cada martes, nos brindarán momentos de alegría y añoranza, solo que será la primera de muchas presentaciones sin la presencia del Lobito, que tocaba el requinto como los propios ángeles, y curiosamente, será el ángel que los estará cuidando, donde quiera que se encuentre. Animo muchachos. La función debe continuar pase lo que pase. Felicidades.








