AMARGO FIN DE AÑO

Por: Roberto Montoya Martínez
ENERO 2 DE 2023
El cine estadounidense tuvo un año de claroscuros. Por un lado, tuvo películas geniales, que la gente acudió a ver con sumo placer y grata alegría.
Pero aquí hablaremos sobre los tropezones que tuvo la meca del cine, gracias a la famosa inclusión forzada, que le dio en toda la chapa a los filmes que vamos a analizar, y que ni de coña, la gente quiere volver a ver, ni siquiera en plataforma.
Pondremos el acento en la casa Disney, que se esmeró en producir bodrios infumables, privilegiando el mensaje y olvidándose de su fin principal, que era entretener. Échense este trompo al’ uña.
Para empezar a cantar, pido permiso primero. INDIANA JONES Y EL DIAL DEL DESTINO muestra a un Harrison Ford en decadencia, dándole un sitio privilegiado a su protagonista femenina.

No hay nada en contra de que haya protagonistas mujeres, pero modificar una historia entrañable en aras de la representation, es una burda charada, pues en esa franquicia, el bueno era el señor Ford, que debería darle vergüenza haberse dejado humillar así.
Otro fracaso monumental fue THE MARVELS, una cinta tan mala, que ni el mismo Bob Iger la vio. ¿Así o más mediocre? La historia estuvo del nabo, se planteó mal el argumento, y los efectos especiales me recuerdan a los episodios de ODISEA BURBUJAS. En resumen, es una horrenda cochinada.
Pero no todos los fracasos vienen de la casa del ratón. Warner Brothers tampoco canta mal las rancheras. AQUAMAN Y EL REINO PERDIDO se hundió igual que el Titanic.
Aunque la historia estuvo buena, se atribuye presuntamente el fracaso a Amber Heard, si, la misma que destruyó la carrera, reputación y honra de Johnny Deep, que volvió triunfando como siempre.
La empresa tuvo la culpa por contratar a una actriz progre. RÁPIDOS Y FURIOSOS 10 fue otro bodrio infumable, que la gente no aceptó de buen grado.
Si Paul Walker viviera, se volvería a morir lleno de vergüenza al ver como le dieron en toda la torre a una franquicia entrañable. Podemos mencionar más filmes, pero esos en particular son la comidilla en programas de espectáculos y críticas de cine.
Mención aparte merece LA SIRENITA, que, aunque no triunfó del todo, fue un poco más aceptada por el público, pese al discurso de inclusión y representación. La que en cierta forma fue la película del año fue BARBIE, pues a pesar de su discurso feminista, fue bien manejado. Se puede ser inclusivo, pero también inteligente.
Este es un amargo fin de año para Hollywood. Si en el 2023 le fue fatal tanto a Disney como a otras empresas, el 2024 que apenas empieza les irá peor sino enmiendan la plana. El discurso inclusivo es un arma de doble filo. Quedas bien con unos, pero quedas mal con otros. La industria fílmica se ha olvidado de que debe ser demócrata y privilegiar las historias, por encima de los discursos políticos. Este año es el momento de las definiciones. Quien a dos audiencias sirve, con alguna queda mal.




