CERO Y VAN DOS

Por: Roberto Montoya Martínez
Muy pocas veces escribo sobre mi persona, porque mi espacio no es para exaltar el culto a mi personalidad, pero esta vez, es un caso de excepción.

Durante toda mi trayectoria he cifrado mis esfuerzos en mantener viva la memoria de quienes han forjado nuestra industria radiofónica. Y quise rendir, de manera humilde, un homenaje a todo un señor de la radio.
Un gran humanista, amoroso padre de familia, exitoso empresario y gran ser humano. Es el señor Héctor Ramos Rojo. A él quise hacerle justicia.
Haciendo un poco de historia, todo sucedió en 2008, a escasos meses de haber renunciado a la NW para dedicarme de tiempo completo a la docencia, y descansar uj poco del ambiente radial.
Arturo Ramos acogió mi propuesta, pues se le hizo buena onda que un cronista incipiente como lo fue en esa época, escribiera un libro sobre el legado que dejó Héctor ramos, no solo a la industria, sino también a la sociedad.

Fue una investigación exhaustiva, pues tuvimos que platicar con gente cercana al círculo íntimo del famoso PELÓN Ramos, dicho sea, con todo respeto.
Personajes como Alberto Zazueta, Eustaquio de Nicolás, Pablo Martínez, y algunos de sus ex trabajadores como Humberto Astorga, Víctor Manuel Apodaca, Francisco D. Montijo y Jesús Félix Ávila entre otros, compartieron algunas anécdotas y rasgos distintivos de este ilustre navolatense, que después de recorrer la legua, tanto en EUA como en la CDMX, tuvo en mente tener su propia radiodifusora.
Después de adquirir algo de experiencia al rentar a Roberto Pérez Alvarado la emisora XESA, el 8 de junio de 1957, XENW salió al aire siendo esto todo un acontecimiento.
Me tomó un año realizar la investigación, pues conocí la verdadera cara de Héctor Ramos. Sin disfraz, ni maquillaje. También tuve la oportunidad de platicar con gente interesante.
Mención aparte merece su familia, la cual me apoyó en este proyecto hasta lo último. Tuvieron que pasar algunos años para que este libro saliera a la luz. Las cosas suceden por algo.
Cero y van dos. Es mi segunda obra literaria, donde plasmo vívidamente la vida y milagros de Héctor Ramos rojo, cuya historia fue contada por sus familiares, amigos y empleados.
Gracias a Arturo Ramos, quien impulsó esta iniciativa. No perdió un empleado, ganó a un amigo. Mención aparte merece Luis Antonio García, que no solo fue junto conmigo coautor de LA HISTORIA DE LA RADIO EN CULIACÁN, sino que ha sido mi mentor en esto de la crónica histórica.
Definitivamente, personas como don Héctor, ya no existen. Que lo hecho por este insigne navolatense, sea digno de émulo para las nuevas generaciones. A tal señor, tal honor. En palabras de violeta Parra: gracias a la vida, que me ha dado tanto.





