EL COTORREO 2° APRTE
Por: Roberto Montoya Martínez
Martes 27 de junio de 2023.
Quienes fueron jóvenes en los 80’s, recordarán con nostalgia el programa EL COTORREO, gracias al cual, no solo conocieron muchos amigos, sino que también, más de uno encontró al amor de su vida.
Uno de esos testigos presenciales de este fenómeno radiofónico estuvo dentro de la empresa. Aunque no participó de manera directa, vio cómo iba creciendo como la espuma este movimiento que revolucionó la radio de aquel entonces.
He aquí el testimonio de Víctor Coronel, que recién había tomado posesión de su plaza de locutor en XEBL en esos felices días.

LO QUE QUEDÓ EN EL TINTERO
“Quiero hacer una precisión. Fui suplente en XENZ por espacio de tres años antes de que me dieran mi plaza en XEBL tras el retiro de José de Jesús Iñiguez. Estábamos pegados cabina con cabina. Fue una época muy bonita.
Disfruté mucho de mi etapa en Promomedios. Pude decirse que trabajé en las cuatro estaciones que formaban parte del corporativo.
En XESA estuve menos tiempo de suplente, y la cabina estaba pegada a la de XECQ, donde laboré el mismo lapso que en NZ, tres años. Como gocé en esos días de radio”.
A TAL SEÑOR, TAL HONOR
“La historia del Cotorreo comienza con la apertura de la última guardia de XENZ, que era de 10 p.m. a 1:30 a.m.
Todos quienes trabajamos en esa emisora pasamos por ese turno. Con el tiempo, a alguien se le ocurrió crear el programa EL COTORREO, lo cual fue genial.
Quien comenzó con ese programa por así decirlo, era José Jesús Félix Ávila, quien laboraba entonces como operador grabador en XEVQ.
Él fue el primero en hacer la guardia de noche, conduciendo ese programa. El Gatito, como le conocemos en el ambiente, esperaba con ansias tener una plaza de locutor, y al fin, se le hizo al salado.
Ese turno de noche era por demás incómodo, sobre todo a quienes al día siguiente teníamos otra fuente de ingresos. Quienes hacíamos esa cobertura, nos teníamos que fletar, después de todo era chamba.
El Gatito no hizo huesos viejos en la estación, y producto de una permuta, él se fue a XENW, y de ahí mismo llegó Juan José Galindo, quien trabajó por espacio de 16 años con la familia Ramos. J. J. le tomó tanto aprecio a ese programa, que a su coche le dibujó un periquito, con la leyenda EL COTORREO CON GALINDO.
Él tampoco se pudo quedar, y finalmente se quedó con el programa Francisco D. Montijo, quien provino de XENW, para variar.
Sin ambages te puedo decir que fue una revelación como cabinero y conductor. Llevó el programa a buen puerto.
Si el programa fue lo que fue ha sido gracias a él, que se convirtió en un fenómeno radiofónico. Él fue quien convocó a las bandas de chavos, ha sido puntal en el éxito del programa.
Los chicos de los grupos se organizaron gracias al poder de convocatoria que tuvo el amigo Montijo. Sobre la marcha muchos se subieron al tren, como Manuel Castaños que ya laboraba en esa emisora, Jorge Papachoris que era locutor suplente, Gilberto Calderón, toda esa raza, quienes por entonces eran bastante jóvenes, y también hicieron su aporte al COTORREO.
Nunca hubo un concepto radiofónico capaz de aglutinar a toda la chaviza en los alrededores de la radio, de hecho la hicieron su segundo hogar. Yeso fue gracias al programa”.
CHUY AGUILAR ESTUVO AHÍ
“El verdadero auge del COTORREO se dio de 1987 a 1988, coincidiendo con las campañas políticas. Todos los que aspiraban a un puesto de elección popular, querían ir al programa.
Uno de esos aspirantes era un compañero nuestro que contendía para una diputación. Seguro te viene a la mente el nombre del recientemente fallecido Jesús Aguilar Padilla.
Él tenía su plaza de locutor en XESA y militaba en el STIRTT, más tenía aspiraciones políticas y acudió al programa. Podemos decir que sí estuvo en el COTORREO, por lo menos, en calidad de entrevistado”.
A VECES LLEGAN CARTAS
“Siendo sincero, debo decirte que había alteros de cartas que llegaban a la estación. Espacio faltaba para poderlas colocar.
Todas ellas tenían por contenido común integrarse a los grupos de jóvenes formados a causa del programa.
En ese tiempo no existían las redes sociales. Era impresionante ver la lluvia de cartas que llegaba a la estación, incluyendo los fines de semana.
Roy Campos, por entonces gerente de la estación, creía volverse loco ante tantos cerros de cartas. Hasta llevó a un notario público para dar fe de que había cartas hasta para tirar arriba.
Todas ellas iban en su mayoría para Montijo y la los chicos de las bandas. Programas como el COTORREO, no habrá otro en el mundo.
A la postre yo tuve un programa de similar mecánica, pero era enfocado a conseguir parejas de enamorados. Te hablo de AMARRANDO PAREJAS.
Cada vez que llegaba a cabina, siempre había grupos de gente esperándome para anotarse y tener un número. Mi show tuvo gran aceptación entre el público. Pero EL COTORREO se cuece aparte. Estamos hablando de diferentes épocas, diferentes tiempos y diferentes formas de hacer radio”.
CUIDADO CON EL TIGRE
“Como te comenté anteriormente, me tocó ser testigo de la efervescencia del COTORREO en su mejor momento.
Con decirte que me tocó presenciar un desfile organizado por los chicos, y en uno de los camiones iba un tigre enjaulado.
No sé de donde diablos lo sacaron, pero era un tigre auténtico. El programa todos los días daba nota, tanto dentro como fuera de la radio. Era un auténtico fenómeno social”.
SE ACABÓ LO QUE SE DABA
“El COTORREO pudo haber dado más de sí, pero en el verano de 1988, la empresa decidió ponerle punto final.
Sus razones habrán tenido, las cuales siguen siendo respetables, pero todavía había COTORREO para rato. Yo puedo dar mi fe y mi testimonio de que EL COTORREO era el show de radio más escuchado y más popular de todo Culiacán.
Era el programa del momento, siempre daba de que hablar. Yo lo viví. A mí nadie me lo dijo. El Gatito decía –EL COTORREO de la 570- para entonces, ya había cambiado de nombre comercial la estación, pero en ese tiempo estaba ubicada en el cuadrante la emisora en el 570 am.
Con el tiempo y por razones técnicas se mudó de frecuencia, pero ese era el distintivo de la NZ por muchos años.
La radio tiene cada día más competencia. Se debe hacer más que presentar la canción y dar la hora. Debe haber más propuestas, más conceptos novedosos para saber retener a los radioescuchas. Las empresas tienen ante sí un gran reto”.
RENOVARSE O MORIR
“Como te mencioné hace un momento, la radio debe ser más que presentar rolas y dar la hora. Las redes sociales deben coadyuvar a la radio para despertar el interés del público.
Y no solo eso, la obligaría a ser más dinámica, más empática, más ágil y divertida. Que atraiga la atención del público.
Los productores deben quemar neurona para crear algo extraordinario, que llame poderosamente la atención.
EL COTORREO es un vestigio de la radio de antaño, que los nostálgicos recuerdan con nostalgia y emoción.
Los productores siempre están trabajando, pus deben afrontar los nuevos retos que se avecinan para la industria, pues la sinergia de la radio con las redes sociales se vuelve condición sine quanón, si es que quiere conservar a sus radioescuchas orgánicos y captar a los nuevos radio oyentes.”
LA RADIO VA A SEGUIR VIVA ¡Y LA QUESO!
“La radio no va a morir, como muchos lo están deseando. Tendrá sus malas rachas, pero se sabe sobreponer ante las crisis.
Tomemos como ejemplo la llegada de la televisión. Que no se dijo que iba a morir la radio con la llegada de la televisión. Curiosamente la tele es hija de la radio.
Este medio tan noble tiene que reinventarse si es que desea sobrevivir. Tiene a su disposición la creatividad de sus productores, un elenco de buenas voces, y sobre todo, el poder de llegar a más gente.
Y si tiene por aliados a las redes sociales, puede que retome el auge que tuvo hace unos cuantos ayeres, que sin tanta tecnología se hacía verdadera radio”.
Este fue el testimonio de otro testigo presencial del éxito del COTORREO. Un programa radial que marcó a toda una generación. Muy pronto habrá más testimonios de quienes participaron directa e indirectamente en esa programación. Si bien lo dicen, recordar es volver a vivir.






