NO SOBRA EL QUE LLEGA NI HACE FALTA EL QUE SE VA.

Por: Roberto Montoya Martínez
En LA CASA DE LOS CASTROSOS, perdón, FAMOSOS, la guillotina está más que filosa. Ya rodó la cabeza de Olivia Collins, luego de la de Adrián Di Monte, aunque la producción dijo que fue por error.
A mi no me la pegan, no pudieron con la presión social, y por eso lo sacaron. Ahora le tocó ser decapitada a una integrante que pintaba ser la favorita para ganar la temporada, y que al final, ella misma se cortó la cabeza, aunque ustedes no lo crean. Échense este trompo al’ uña,
Ninel Conde se convirtió en la tercer expulsada de LA CASA DE LOS PANDROSOS, digo, FAMOSOS. El bombón asesino tuvo que salir de la residencia, y no precisamente por su comportamiento, sino que presuntamente se negoció su salida, ya que lamentablemente su imagen está siendo afectada.
La actriz y cantante enseñó muy pronto el cobre, mostrando una imagen falsa, apócrifa. Su falso feminismo y su poca empatía, la definieron como una mujer hipócrita y falaz.
Su manera de actuar contrastaba con su supuesta espiritualidad, cayendo de la gracia de la gente que ya la trolleó en redes sociales, pues no la bajaron de naca, corriente, baja y vulgar.
Ni a Juana de Arco la quemaron tan macizo. Por convenir así a los intereses de la empresa, le dijeron a la señora Conde: Gracias por participar. No fuera que se repitiera la misma historia del año pasado, que, gracias a Adrián Marcelo, los patrocinadores huyeron en desbandada. Fue mejor prevenir y no lamentar.
No sobra el que llega, ni hace falta el que se va. No es necesaria la presencia de Ninel Silioconde en LA CASA DE LOS MAÑOSOS, perdón, FAMOSOS.
Entre Facundo y el Abelito levantarán los alicaídos niveles de audiencia del show, que puso de rodillas a Rocío Sánchez Azuara, que fue reubicado para los sábados y con una hora menos de duración.
La más feliz con esta decisión corporativa es el bombón asesino, que oor abrirse de capa y no jugar bien sus piezas, le cayó la voladora. Y como el internet tiene memoria a largo plazo, le vino como guante su salida del cantón, pues de esa manera tendrá un mejor control de daños. La mona, así se vista se seda, mona se queda.





