VEN LA PROCESIÓN Y NO SE HINCAN

Por: Roberto Montoya Martínez
11 de septiembre de 2025.
LO DIJO MONTOYA, en su gustada sección MERCADO DE LÁGRIMAS, les ofrece otro episodio de su lelonovela QUE FAMILIA TAN COTORRA. De la prolífica pluma de Armando Líos.

A los Aguilar les sigue lloviendo sobre mojado. No conforme con las sandeces que Cristian nodal le dijo a Adela Micha, y la campaña negra que le está haciendo Emiliano, se agrega otra raya más al tigre.
La gente de Jalisco no quiere que ese clan cante en la fiesta mexicana del 15 de septiembre, pues a su parecer son una punta de whitexicans renegados, nada empáticos, presumidos y sangrones como ellos solos. Cuanta falta nos hace don Antonio Aguilar, para que meta en cintura a esos fantoches. Pongan ojo al parche.
A través de la plataforma change.org. un grupo de ciudadanos está recolectando firmas para disuadir al gobernador de la tierra del tequila de que se presenten los Aguilar a cantar la noche del grito.
Muestra inequívoca que esa horda de fifís ya le caen gordo a todo mundo. La prueba bien clara fue lo que sucedió hace pocos días, cuando Ángela Aguilar fue invitada a cantar a la reunión de los 300 líderes más influyentes de México.

donde ella está ranqueada en el sexto escaño. Si se premia el ser sangrón y prepotente, ella tiene merecido ese galardón. El colmo, después de cantar evadió a la prensa.
Lady Gaga que, si tiene motivos para hacerlo, no sería capaz de cometer semejante infamia. Esto pasa a engrosar la cadena de bajezas de esta familia, que destaca más por sus escándalos que por su talento. Ahora comprenden porque la gente los quiere cancelar. No a todos les queda el puro, nomás a los hocicones. ¿Verdad señor Nodal?
La familia Aguilar ve la procesión y no se hincan. Aunque el gobernador de Jalisco va a ignorar la solicitud de cancelación, la propia gente los castigará con el látigo de su desprecio la noche de su presentación.
Y don pepe se atreve a decir que México debe pedir perdón a Angela por lo que él llama injurias sin fundamento. Quien debería pedir perdón es el charro tatuado, por haber hecho crecer esta bola de nieve, afectando las carreras de sus hijos, que al final del día están pagando el pato. La culpa no es del gallo, sino de su amarrador.






