TELEVISIÓN 3.0 | “Depredador: Tierras Salvajes”. Una saga que se redefine entre western galáctico y buddy movie.


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“Depredador: Tierras Salvajes”. Una saga que se redefine entre western galáctico y buddy movie.


Por Marco Ramírez.

27 de febrero de 2026.

A 38 años del estreno de Depredador, la película que inauguró uno de los universos más reconocibles de la ciencia ficción y la acción, la franquicia suma un nuevo capítulo con “Depredador: Tierras Salvajes”, ya disponible en HBO.

Dirigida por Dan Trachtenberg (también realizador de Depredador: la presa) esta entrega se convierte en la décima película del universo, entre secuelas, spin-offs y títulos adheridos, consolidando una mitología que se ha expandido incluso hacia la franquicia de Aliens.

Lo más significativo de esta nueva propuesta es su giro de perspectiva; aquí el protagonista no es la presa humana, sino el cazador. Dek, un joven Yautja; la raza conocida popularmente como Depredadores, es presentado como el eslabón débil de su clan.

Rebelde, cuestionado y despreciado por su propio padre, quien incluso contempla asesinarlo para no cargar con la deshonra, Dek encarna una fisura dentro de una cultura que venera la fuerza y la supremacía.

En contraste, su hermano Kwei asume el rol del protector y se sacrifica para salvarlo, enviándolo al llamado Planeta de la Muerte con una misión ritual que consiste en cazar una gigantesca presa para recuperar el honor perdido.

Este punto de partida reconfigura la narrativa de la franquicia. Si antes el Depredador era la amenaza implacable, aquí es un joven alienígena obligado a sobrevivir, aprender y evolucionar.

En su llegada al planeta encuentra una aliada inesperada; Thia, un androide partido a la mitad interpretado con notable carisma por la actriz Elle Fanning.

Lo que parecía una historia pura de supervivencia en un entorno hostil que remiten a relatos como Robinson Crusoe o El Náufrago, se transforma en un relato de aprendizaje compartido dentro de un paisaje de ciencia ficción.

La dinámica entre Dek y Thia aporta un giro inesperado cercano al cine de “buddy movie”. Ella, entrometida, parlanchina y optimista; él, sigiloso, parco y convencido de que la caza es una tarea solitaria. La fricción genera momentos de humor que alivian la densidad temática.

Para Dek, cuya identidad está anclada al silencio y la autosuficiencia, la presencia constante de Thia es casi una tortura; sin embargo, es precisamente esa interacción la que cataliza su transformación.

Otro de los aciertos del filme es su tratamiento de la exploración planetaria. A diferencia de otras producciones del género que privilegian criaturas colosales y amenazas desmesuradas, aquí la cámara se detiene también en herbívoros, insectos y plantas, construyendo una ecología más compleja y verosímil. El planeta no es solo escenario, sino organismo vivo que debe ser comprendido.

Algunos espectadores han señalado que “Depredador: Tierras Salvajes” posee una estructura cercana al western clásico, incluso evocando el imaginario asociado a Clint Eastwood.

La comparación no es gratuita. En un diálogo clave, Thia explica a Dek la noción de la manada de lobos liderada por un alfa; él responde que el concepto suele malinterpretarse.

El verdadero alfa; aclara que no es el más feroz ni el más violento, sino el que mejor protege al grupo.
Para los seguidores más conocedores, la película resulta especialmente disfrutable por sus múltiples referencias tanto a la saga principal como al universo expandido que comparte con “Aliens”. Una de las escenas finales funciona como un evidente homenaje a la teniente Ripley, el icónico personaje interpretado por Sigourney Weaver, reforzando los puentes entre ambas mitologías cinematográficas.

Diversos portales especializados ya ubican “Depredador: Tierras Salvajes” entre las tres mejores entregas de la franquicia; sin desplazar, por supuesto, a la insuperable “Depredador” de 1987.

Y es que Trachtenberg comprende que revitalizar una saga no implica traicionarla, sino expandir su punto de vista. Aquí no se abandona la cacería; se redefine. No se elimina el honor; se cuestiona su significado.

“Depredador: Tierras Salvajes” ya disponible en HBO. Agréguelo a la lista.

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