Las muertas. ¡Trata, violencia y asesinato! ¡Las hermanas que cimbraron a México!

Por Marco Ramírez.
24 de septiembre de 2025.
La llegada de Las Muertas a Netflix marca un momento significativo dentro de la narrativa audiovisual mexicana. La serie está dirigida por Luis Estrada, cineasta que ha construido su carrera a base de incomodar y desnudar, a través de la sátira y la mofa, los excesos y desastres de los últimos sexenios políticos en México.

Basta recordar títulos como Un mundo maravilloso, El infierno, La dictadura perfecta o ¡Que viva México!, cintas que funcionan como testimonio fílmico de la corrupción, la violencia y el absurdo del poder en este país.
En esta ocasión, Estrada se inspira en la novela de Jorge Ibargüengoitia, una obra que a su vez tomó como punto de partida el caso de “Las Poquianchis”, inspirada en el caso de las hermanas González Valenzuela. Incluso el suceso ya había llegado al cine en 1976 de la mano del director Felipe Cazals en la película con el mismo mote de estas asesinas.
“Las Poquianchis” fueron célebres matronas que entre 1945 y 1964 controlaron burdeles en pueblos de Guanajuato y Jalisco, donde mediante engaños explotaron a jovencitas de bajos recursos, sometiéndolas a trata de personas, abuso sexual, violencia física y asesinatos.

Este episodio, que estremeció al México de los sesenta, se convirtió en material sensacionalista para la prensa y dio impulso a la revista Alarma, publicación que durante décadas fue sinónimo del periodismo amarillista en nuestro país.
Con este trasfondo, la serie no solo reconstruye un hecho criminal, sino que también examina la manera en que la sociedad mexicana se alimenta de sus propias tragedias.
El elenco es otro de los grandes aciertos de Las Muertas. Arcelia Ramírez y Paulina Gaitán encarnan con fuerza y crudeza a las hermanas Baladro, acompañadas por Joaquín Cosío como el corrupto Capitan Bedoya, Mauricio Isaac interpretando de manera magistral al personaje “La Calavera y Alfonso Herrera, quien aporta solidez y en cada aparición como el interés romántico de una de las protagonistas.
En el terreno técnico, la producción se distingue por su cuidado en las locaciones, que trasladan al espectador a la atmósfera rural y decadente de la época.

El vestuario, la fotografía y la banda sonora están finamente diseñados para sostener la tensión entre lo grotesco y lo verosímil, recordándonos que la realidad mexicana suele superar a la ficción.
Las Muertas no es solo entretenimiento, es un retrato ácido y perturbador de un México que sigue reconociéndose en su lado más oscuro.
Luis Estrada vuelve a demostrar que el cine y la televisión, en manos de un autor crítico, pueden ser un espejo incómodo que revela lo que preferimos ocultar en el olvido.
Las Muertas es una serie que duele, incomoda, atrapa e incluso en momentos hace reír. Disponible en Netflix. Agréguela en su lista.






