Menem. De la Casa Rosa a Prime Video.

Por Marco Ramírez.
Agosto 21 de 2025.
“Menem”, la nueva serie biográfica disponible en Prime, ha causado un atractivo difícil de ignorar. Con un tono que oscila entre la farsa y la denuncia, la producción nos lleva de regreso a la era de Carlos Saúl Menem, ex presidente argentino, un personaje que marcó a fuego la historia política y social del país.
La propuesta es clara; exponer a través de la dramatización, el entramado de decisiones y excesos de una clase política que dejó heridas profundas en la Argentina de los 90s.
Sin embargo, lo hace envuelta en una estética colorida, cargada de guiños a la cultura pop y una nostalgia noventera que, si bien atrae al espectador; corre el riesgo de maquillar las malas decisiones con la seducción de los brillos, la música y la moda de aquel tiempo.
Ese es el gran dilema de la serie, al mismo tiempo que denuncia, también fascina. Revela, pero también entretiene. Y en ese tono difuso y cuestionable, el espectador se convierte en juez y parte. Porque mirar a Carlos Menem hoy no es solo recordar lo que fue, sino reflexionar sobre lo que no debe repetirse en el mandato de una nación.
La serie “Menem” se vuelve entonces un espejo incómodo, muestra cómo el poder puede ser excusa para el espectáculo, pero también cómo la memoria puede perderse entre el brillo de una producción bien realizada.
El éxito de la serie no radica únicamente en la polémica que despierta, sino en su capacidad de abrir un debate necesario ¿qué hacemos con nuestra historia cuando se convierte en entretenimiento?
Y tal vez ahí está la clave para México. Porque si algo sobra en nuestro país son personajes de la política dignos de protagonizar su propia tragicomedia audiovisual. No importa el color del partido ni el periodo histórico, las últimas décadas están llenas de figuras que podrían tener su “biopic” con más giros de guion que una telenovela.
Quizá, más que un lujo, sería un verdadero servicio público; poner en la pantalla la farsa que ya todos conocemos, pero con el humor y el desenfado necesarios para hacer catarsis. Al final, reírse de quienes nos gobernaron y de lo que representaron podría ser la forma más saludable de no volver a tomarlos demasiado en serio.
Porque en Latinoamérica la política ya era una comedia antes de que existiera el género. Agréguela a la lista. Disponible en Prime Video.





