Ya se vio que la delincuencia no se detiene para sus ataques aun cuando se trate de las propias autoridades. Un caso más, el reciente ataque al titular de la policía de Culiacán.
28 de enero de 2026.
No hay que confiar y menos bajar la guardia pensando que la batalla está ganada, que solo sería cuestión de tiempo para desterrar a los delincuentes de Culiacán y Sinaloa. Las raíces que descompusieron el ambiente social resultaron mucho más alarmantes de lo que se pensaba. Esta guerra, ha puesto al descubierto lo dañado que estaba el tejido social.

Los trabajos, para revertir ese mal, tendrá que ser entre todas las instituciones encargadas de desarrollar programas de prevención y de rehabilitación para fijar un sistema que venga a sanear el tejido social ante el grave deterioro que se le ha ocasionado.
Este fenómeno es un asunto de inteligencia humana y no la que nos proporciona el sistema de seguridad pública. Policía, tecnología e investigación. En la casa está el problema, la familia tiene mucho que ver con ese saneamiento que se requiere con urgencia.
Respeto, orden y obediencia en casa. Los padres han perdido el respeto de sus hijos. La autoridad en casa se ha estropeado, los hijos dejaron de obedecer a los padres.
Cuando se pierde el respeto, el orden y la obediencia en casa, estamos poniendo en riesgo a toda la estructura social. Los hijos crecen y esas debilidades en su formación los vuelven vulnerables y expuestos a las adicciones como las drogas y el alcohol.

Pero eso no es todo, los hijos mujeres han dejado se lado un comportamiento que las protegía y se les respetaba, no cedían tan fácilmente a las provocaciones lascivas de sus amistades dentro del círculo social al que pertenecen.
Los embarazos a edades tempranas se vuelven comunes y quiérase o no ello es un detonante para enrolarse con personas dedicadas a actividades delictivas.
La modernidad o el solo hecho de encontrarnos en el siglo XXI, no es sinónimo de libertinaje o usar un vocabulario o lenguaje fuera de toda aceptación social, como güey, ver.., entre otras que son expresiones que escapan a la aceptación general y que rompe ese orden que debe prevalecer en la familia. Los padres no hacen el menor intento de corregir esos sucesos en sus casas.
La función de los padres, no se les olvide, es orientar desde que se es persona a los hijos, corregir todo desvío en el comportamiento individual porque ello descompone el tejido social.

No se requiere recurrir al maltrato para hacerse obedecer, basta la firmeza en la instrucción para que se produzcan las fortalezas en el comportamiento familiar y social.
Los hijos con la total indiferencia de los padres han caído en un sopor de consecuencias graves. La comunicación entre los padres e hijos se ha relajado demasiado, la tecnología nos está quitando ese respeto, ese orden y esa obediencia que propicia la descomposición social y nos lleva finalmente a delinquir.
Los padres se lamentan de que sus hijos se pierdan desde edades muy tempranas haber quedado atrapados en el consumo de drogas y del alcoholismo, tendiendo hilos de complicidad y colaboración con personas que finalmente los llevarán a la muerte o al destierro de sus familias por la vía de las desapariciones.

¿Le apuestan al dolor o al rezo por lo que le ocurra a sus hijos? o ponerse las pilas y luchar por recuperar ese respeto, ese orden y la obediencia de los hijos para recuperar la salud familiar a la que nos debemos?
No se escuden en aquello que ya no convence, de que las autoridades son las responsables de lo que ocurre en nuestro entorno y que la inseguridad que padecemos también es culpa del gobierno ¿Será? Sin duda que el gobierno también tiene responsabilidad para atacar los efectos, pero las causas que producen este clima inseguro para todos, no solo es tarea del gobierno, y, guste o no, es responsabilidad de todos.
Con ideales discursivos seguirán llenándose los panteones y las prisiones ¿Usted que está haciendo para que sus hijos se desenvuelvan en ambientes seguros y lejos de los gatillos delincuenciales?
¿Usted qué opina?






