La rentabilidad no solo fue en términos económicos sino la confianza reflejada en los rostros alegres de numerosas personas, familias, niños y jóvenes de todas las edades.
14 de abril de 2026.
Mazatlán y en general el Estado de Sinaloa, se vio abarrotado por una multitud nacional y extranjera que concentró la atención de propios y extraños.

La inseguridad a decir verdad ni se sintió. Quizá, hasta los pandilleros quisieron darse un respiro y dejar que la convivencia en playas y centros de recreo fuera totalmente aprovechado por los vacacionistas.
La alegría del descanso vacacional fue coronada por otro evento muy tradicional que también distingue al puerto mazatleco. La semana de la moto.
Mas de ochocientas mil personas bailaron la danza mazatleca. Hoteles, restaurantes, bares y centros playeros totalmente saturados y sin posibilidades para encontrar un lugar para disfrutar de esos días de intensa delicia social.
Los visitantes nacionales y también los extranjeros quedaron mucho muy satisfechos de lo que Sinaloa les ofreció. Vigilancia las veinticuatro horas diarias, y la seguridad de que los vacacionistas no fueran objeto de maltratos por parte de las pandillas delincuenciales.

Un chispazo más de lo que Sinaloa y los sinaloenses quieren. Derramar compromisos sociales por parte de las autoridades estatales y municipales.
Que las policías desarrollen todo su potencial en defensa de los visitantes nacionales y extranjeros y los nativos del puerto.
La armonía social se encumbró durante dos semanas en las que personas de todas las edades disfrutaron de lo que el gobierno sinaloense y el mazatleco les ofreció. Convivencia colectiva con respeto, pero sin perder los fines de mantener bajo control las acciones delincuenciales de quienes para nada aportan para la seguridad interior del estado y del país.
La moneda tiene dos caras, una que dio luz y brillo a la tranquilidad del vacacionista, pero la otra cara fue mucho más cruel por el número de muertes que dejó este periodo de asueto.

La delincuencia, fuera de los centros de recreo no dio tregua, los hechos fueron de escándalo y de impacto muy doloroso particularmente para la corporación policial de Escuinapa. Dieron muerte, al Subdirector y tres elementos de su escolta, uno más fue herido en esa agresión.
Están en duda si permanecen como policías activos de la mencionada corporación alrededor de treinta elementos policiales, si eso sucede, la población del municipio camaronero o sea Escuinapa, quedaría en la óptica de los fusiles de la delincuencia organizada.
Otro chispazo más de la sociedad que le aporta y le apuesta a su tranquilidad. Quiere vivir en paz y con hechos como el descanso vacacional y el arribo de más de quince mil motos al puerto los días del ocho al once de abril, le dieron a Mazatlán y a Sinaloa ese toque que hace vibrar el entusiasmo colectivo.

La semana internacional de la moto, un evento de corte continental que resplandece por toda Latinoamérica.
Que los productores del campo no ensucien con esos actos que avergüenzan como los bloqueos carreteros y que como ya se mencionó en este espacio de opinión, a quienes afectan son a los usuarios de esas vías de comunicación ganándose el coraje ciudadano.
De nuevo, los destellos empresariales deben verse con más firmeza en la geografía estatal. La reapertura generalizada de negocios es un imperativo para desterrar a los grupos delincuenciales. Con temor no hay desarrollo y con inversión hay pujanza y dinamismo social.
Las policías deben ser fortalecidas, los estados de fuerza en su número exigido, con prestaciones dignas y formación calificada. Los instrumentos para lograrlo se tienen, solo hay que ponerlos a trabajar
¿La Universidad de la Policía debe hacer su trabajo porque el secretariado ejecutivo y la coordinación general del consejo estatal de seguridad pública, difícilmente saldrán de esa comodidad aristocrática a la que ya se acostumbraron, o no?
¿Usted qué opina?
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