MICHAEL: OTRA PELÍCULA HECHA A MODO

Por: Roberto Montoya Martínez
12 de mayo 2026.
El estreno del biopic de Michael Jackson ha reavivado la eterna fascinación por la vida del Rey del Pop, pero también la controversia que siempre lo ha acompañado. Desde su infancia en Gary, Indiana, hasta sus éxitos mundiales y las turbulencias que marcaron su vida personal, la película intenta abarcarlo todo en un metraje que, a veces, se siente apresurado y fragmentado.

El mayor acierto de la producción es, sin duda, la recreación de los icónicos conciertos y videos musicales. La atención al detalle en vestuarios, coreografías y escenarios transporta al espectador a la magia de los años 80 y 90, evocando la esencia del artista. La interpretación del actor principal, aunque convincente en la danza y la voz, enfrenta el desafío inevitable de encarnar una figura cuya vida fue tan pública como polémica, y en ocasiones se queda corta al transmitir la complejidad emocional del cantante.
Por otro lado, la película tropieza al abordar los escándalos y acusaciones que marcaron la última parte de la vida de Jackson. La narrativa tiende a suavizar episodios controvertidos, lo que puede sentirse como una decisión editorial que busca proteger la imagen del ícono, pero que termina restando profundidad a la historia. Para los que buscan un retrato completo y sin filtros, algunos momentos clave quedan como simples pinceladas que no permiten comprender la magnitud de sus luchas personales.
Visualmente impecable y musicalmente electrizante, el biopic logra capturar la esencia performática de Michael Jackson, pero no escapa de la dificultad de resumir una vida que fue tan brillante como contradictoria. Al salir de la sala, queda la sensación de que la película es un homenaje más que un examen crítico, y que algunas verdades se quedan en el tintero. Sin duda, otra película hecha a modo. Hoy, como ayer y como siempre. Ustedes tienen la última palabra.






