HASTA SIEMPRE DON LAMA

Por: Roberto Montoya Martínez
5 de mayo de 2026.
El boxeo mexicano se ha cubierto con el negro crespón del luto. El periodismo deportivo de nuestro país despide a una de sus figuras más lúcidas.

El pasado 3 de mayo, a los 70 años, falleció Eduardo Oreste Lamazón Del Zotto, dejando una huella profunda en la manera de narrar, analizar y entender el deporte, particularmente el boxeo, su gran especialidad.
Nacido el 2 de diciembre de 1956 en Buenos Aires, Lamazón construyó una trayectoria que trascendió fronteras, encontrando en México el escenario ideal para consolidarse como una de las voces más respetadas del periodismo deportivo. Vamos a recordarlo con la fuerza del corazón.
Lamazón no era un comentarista convencional. En un medio donde muchas veces impera la estridencia, él apostó por la inteligencia, la pausa y el conocimiento. Su voz no solo acompañaba las peleas: las explicaba, las desmenuzaba, las convertía en relatos cargados de sentido. Para muchos, escuchar boxeo con él era, más que un espectáculo, una auténtica cátedra.
Durante años formó parte de TV Azteca, donde integró una de las mesas de análisis más reconocidas del país junto a Rafael Ayala, Rodolfo Vargas y el legendario campeón Julio César Chávez.

En ese espacio, Lamazón aportaba el equilibrio: la palabra precisa frente a la emoción, el contexto frente al golpe, la historia detrás de cada combate. Su estilo, siempre culto y reflexivo, logró conectar tanto con el aficionado experimentado como con el espectador ocasional. Tenía el don de hacer comprensible lo complejo, sin perder profundidad ni rigor.
Eduardo Oreste Lamazón Del Zotto construyó una trayectoria sólida que abarcó prensa escrita, radio y televisión. Desde sus inicios destacó por su formación cultural y su capacidad para ir más allá de la crónica básica.
Fue en el boxeo donde encontró su territorio natural. Ahí desarrolló un estilo analítico que lo distinguió del resto: no se limitaba a describir lo que ocurría sobre el ring, sino que explicaba las estrategias, los contextos y las historias humanas detrás de cada peleador. Su conocimiento del deporte y su claridad expositiva lo convirtieron en una referencia obligada.

En TV Azteca, su trabajo alcanzó una proyección nacional e internacional. Formó parte de transmisiones memorables, convirtiéndose en una voz familiar para millones de aficionados al boxeo en México y América Latina.
A la par de su labor en los medios, Lamazón desempeñó un papel clave en la estructura del boxeo mundial al fungir como secretario general del Consejo Mundial de Boxeo durante 24 años.
Desde esa posición, contribuyó al desarrollo, regulación y proyección internacional de este deporte, consolidándose no solo como comunicador, sino también como una figura influyente dentro del ámbito institucional. Además, su pensamiento crítico y su manera de entender el periodismo lo posicionaron como un referente dentro del gremio. Lamazón no solo informaba: formaba criterio.
La noticia de su fallecimiento ha generado múltiples reacciones en el mundo deportivo. Entre ellas, destaca la de Julio César Chávez, quien lamentó profundamente la partida de quien fuera su compañero de transmisiones y amigo, reconociendo en él a un profesional íntegro y a una voz fundamental en la difusión del boxeo.

Hoy, el silencio que deja Eduardo Lamazón pesa en cada transmisión, en cada análisis que busca estar a la altura de su legado. Se va el comentarista, pero permanece el maestro.
Hasta siempre, Don Lama. Y gracias por las noches de buen box.
POR TODO LO QUE NOS DISTE Y LO QUE EN VIDA FUISTE
MUCHAS GRACIAS EDUARDO LAMAZÓN DONDE QUIERA QUE ESTÉS
(1956-2026) Q. E. P. D.






