La voluntad política del Presidente ha sido quebrantada por el obsesivo deseo de que las fuerzas armadas asuman el compromiso de encargarse de la seguridad pública en el País.
Lunes 21 de junio de 2021.
Con el respeto que usted se merece Presidente, debió reflexionar sus palabras antes de haber arrojado su exclamación de que la Guardia Nacional pasaría a formar parte de la Secretaría de la Defensa Nacional. Tampoco se recibió con agrado cuando agregó que no quería que a dicho cuerpo militar le pasara lo mismo que a la policía federal.
La policía se corrompe porque los mandos que se designan son corruptos. El gobierno que así lo ha hecho, se ha caracterizado por sus complicidades con la delincuencia organizada y también por ser corrupto. No es algo nuevo y lo sabe bien el Presidente.
Pero una verdad no se puede ocultar, el estado mexicano y las entidades federativas tienen capacidad para tener verdaderos cuerpos policiales bien formados y profesionalizados.
Ha faltado voluntad política Presidente para corregir ese mal histórico. Lo que pasa es que han entregado los mandos a personas que tienen vínculos con miembros de la delincuencia organizada, y aquí no escapan algunos Presidentes y Gobernadores estatales que han sido señalados por tener esas relaciones y no ha pasado nada.
Los gobiernos han sido cómplices de que la delincuencia siga campeando en las calles y ciudades del País, porque los compromisos son muchos. La reclamación ciudadana de nada ha servido. Los gobiernos siguen sosteniendo mandos policiales aun con los señalamientos de que tienen complicidades con el narco.
La policía no se corrompe por si misma Presidente. A la policía la corrompen los gobiernos. Decídase a cumplir cabalmente con el mandato constitucional de que la seguridad pública estará a cargo de instituciones civiles. Ponga a funcionar la infraestructura que tiene para el reclutamiento y formación policial. Que prevalezcan los
sistemas de control de confianza, en los que no prevalezcan las positivas evaluaciones
para los malos, y las negativas, para sacar a los buenos.
Que los controles de confianza sirvan para conocer y corregir debilidades en los miembros de las corporaciones de policía y no convertirlos como instrumentos del terror para la depuración policial, como hasta la fecha así lo tienen establecido.
Los cuerpos de seguridad pública en el País, Presidente, son rescatables. Hay que motivar al policía con salarios y prestaciones dignas, así como se le estimula al soldado.
Llevar a cabo este gran programa, seguro que usted pasará a formar parte de los mexicanos privilegiados en honrar a las instituciones policiales y promover verdaderas transformaciones en el quehacer policial de México.
Le será reconocido no solo por los mexicanos. Los organismos internacionales de derechos humanos aplaudirán la medida como las de mayor trascendencia en el quehacer gubernamental de México. Las fuerzas armadas serán despresurizadas quitándoles una función que no conocen y que tampoco la quieren realizar.
Gire la rueda del poder Presidente. Instruya para que el programa se ponga en marcha. Nadie se atreve a decir lo contario, de lo que, al parecer, usted ya resolvió. Está en tiempo. Las instituciones policiales tendrán que ser una realidad en el combate a la inseguridad ciudadana.
Le propongo reformar el artículo 21 de la Constitución Federal para que las instituciones de seguridad pública tengan competencia por igual en el combate al crimen y a la inseguridad. Unir la fuerza policial habría mayor eficacia en el destierro a la inseguridad y a la impunidad. Que el ministerio público siga con las competencias constitucionales que actualmente tienen, en la investigación y persecución de los delitos
¿Usted qué opina?









