UNIVERSIDAD DE LA POLICÍA. UNA ESTRATEGIA FALLIDA


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Cambiar de nombre, no hace a la Universidad de la Policía ¿Diferencias con la antigua Academia de Policía e Instituto Estatal de Ciencias Penales y Seguridad Pública? ninguna.

Miércoles 28 de septiembre de 2022.

Un proyecto engañoso, según vemos, ha sido la Universidad de la Policía. Se aparta de la función esencial que la originó, formar a los nuevos policías que darían el prestigio a la calidad policial sinaloense. Prefirieron arroparse en la vanidad de anunciar y ofertar posgrados a población abierta, que preocuparse de las instituciones policiales.

¿Quieren maestros y doctores de policías? Sería ideal contar con esos niveles académicos en las instituciones de seguridad ciudadana, pero habría que preguntarse, ¿El estado y los municipios tendrían la capacidad para estimular la permanencia de quien ha obtenido un grado académico de esa naturaleza? Porque el grado académico por sí solo, no profesionaliza al policía o a la persona, lo hace el conjunto de conceptos que dignifican la función.

El Gobernador no explica que se está haciendo para capacitar a los policías en servicio, no porque no deba, sino que la información que le proporcionan no se la dan completa, y para evitarle inconvenientes, el anuncio debería corresponderle en todo caso al Rector de esa institución educativa policial, y cabría preguntar, ¿todos los policías en servicio deberán ser licenciados, maestros o doctores en seguridad pública para ejercer la función policial?

No tiene por qué esperarse la formación policial todo ese tiempo que señala el Gobernador, porque estaría mandando el mensaje más desalentador a la sociedad que gobierna ¿hasta el 2028, es el plazo para tener la policía deseable? ¿es el trabajo político encargado por ya sabes quién para insistir en la militarización de las policías?

No basta decir que Sinaloa es el primer Estado en tener una Universidad de ese tipo, porque en los hechos, solo se dio un cambió de nombre y una renovada estructura orgánica, pero si su función no es formar y capacitar a los policías que se requieren; mejor hubiera sido continuar como estaban y no derrochar en gastos que mucho dañan al mermado presupuesto estatal.

Militarizar la seguridad pública no ha sido ni será la solución. Está visto que el soldado no es para cuidar a las personas, es una fuerza desperdiciada para los riesgos que el país enfrenta ante una delincuencia organizada que se posiciona más de las acciones de gobierno.

No es que la policía civil sea corrupta, los gobiernos han sido y son los responsables de su descomposición, lo mismo ocurrirá con las fuerzas armadas y, sino, el caso Ayotzinapa.es un vivo ejemplo.

Las están poniendo a prueba. Por eso, lo peligroso de la estrategia ¿policías o soldados? Por ello, habrá que seguir diciendo, falta a la verdad el gobernante que afirma que las fuerzas armadas serán la solución en el combate a la criminalidad.

La disciplina, no le permite razonar al soldado, su desobediencia sería una falta a sus deberes militares. En la misión policial no prevalece la orden del mando superior. Prevalece el mandato de la norma legal. Por tal motivo, los Senadores de la República tienen un gran compromiso con su pueblo y con la patria, rechazar la militarización de la seguridad pública porque es una jurisdicción reservada a la autoridad civil por mandato constitucional.

Señor Gobernador, me lamenta que sea un gobernante más que se ha sumado al engaño institucional de tener en los mandos policiales a militares improvisados de policías, aunque queda claro que no es por su voluntad, sino que se trata de una imposición del Secretario de la Defensa a petición del Presidente. El sistema penal no responde precisamente por esos errores que se han empeñado en sostener, pero habríamos que preguntarnos nuevamente ¿estados soberanos en su régimen interior?

¿Usted qué opina?

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