LA EDUCACIÓN Y LA ANTISOCIALIDAD


Vale la pena compartir esta noticia

Educar es una función de la familia y del estado. La mejor enseñanza se siembra en casa y se cultiva en la escuela.

1 de mayo de 2026.

El comportamiento social es complejo porque en él confluyen diversas formas de enseñanza familiar. Las orientaciones en muchos casos se construyen sobre patrones culturales muy divergentes que hacen del individuo un elemento difícil de moldear.

La empatía social no es su objetivo inmediato, el rencor lo impulsa a dañar a los demás.

El compromiso social del individuo debe basarse en una finalidad armonizante y no beligerante.

Las doctrinas y teorías contra la antisocialidad buscan comprender y al mismo tiempo, tratar comportamientos que eviten violar las normas sociales, dañar el bien común y atentar contra los derechos de terceros.

Sin embargo, todavía falta mucho por avanzar. Las redes sociales se han convertido en un sistema que pinta caminos diferentes. Unos ayudan a consolidar patrones culturales a través de cápsulas que orientan para crear en la persona una visión positiva de su entorno, pero esa misión se ha caído de manera estrepitosa. Pero hay otros caminos que conduzcan a un tránsito que dispare mensajes para que el individuo no violente la paz y se convierta en delito.

Preocupa el hecho de que a edades muy tempranas la persona tiene acceso a contenidos de información muy nocivos para su formación personal. Las redes sociales son vías de información muy propicias para dañar un entorno social seguro y donde prevalezca el respeto como valor universal.

Faltan iniciativas para que las autoridades e instituciones de educación, levanten muros de contención para detener la antisocialidad como referente nocivo de una sociedad violentada por la inseguridad y la criminalidad.

Más de tres mil homicidios, una cifra mayor de personas levantadas y más de diez mil vehículos robados, no son cifras fáciles de digerir. Sin contar los miles de negocios que han tenido que cerrar y dejar en la orfandad laboral a miles de trabajadores, con dolorosos perjuicios para sus familias.

Urgen medidas de colaboración interinstitucional para la educación social, ya basta de que el respeto haya dejado de ser un valor positivo universal para convertirlo en agresion.

La educación es un derecho humano esencial, por lo que no se debe escatimar ningún recurso que sostenga a las instituciones de educación de todos los niveles para formar ciudadanos de bien. El subsidio deber ser equilibrado y eficiente.

El proceso para desterrar la antisocialidad todavía le falta ser depurado, pero queda claro que la educación debe privilegiarse y no negociarse.

El derecho humano a la educación debe ser una realidad, la cobertura universal es la ventana de apoyo a las personas de todas las edades para encontrar ese antídoto que restituya la salud social como método eficaz para sanear el tejido social y sembrar en el, pertenencia, cohesión y solidaridad. Pero, pues, se tiene que trabajar. Se podrá?

Usted qué opina?

Anterior TRANSMISIÓN DE ECONOMIA PARA NO ECONOMISTAS; EL PRESENTE Y FUTURO DE CULIACÁN
Siguiente AGENDA POLÍTICA: La suerte de Rocha, en manos de la Fiscalía Federal