Los hechos violentos en Sinaloa continúan teniendo arraigo ante una autoridad incapaz de detener a los delincuentes. La sociedad expuesta ante esas acciones criminales.
La ineficiente investigación criminal con la ausencia de medidas eficaces de prevención ocasiona ese deterioro en el tejido social. Rivalidades entre grupos de la delincuencia organizada siembran el terror en pueblos y ciudades.
La delincuencia aprovecha la desorganización oficial. Las instituciones policiales desarticuladas y sin personal. La autoridad política federal y estatal, se han enfrascado en promover el control militar en las corporaciones civiles policiales. No les importa por lo que se ve, profesionalizar la función policial civil.
Permanecen los conflictos de competencias entre las policías. No se ataca el crimen entre todos por igual. ¿Intereses que protegen? Esas fronteras que deben derrumbarse han permanecido en la determinación política y no en la ley. Inercias que han permitido crecer de manera peligrosa una violencia que se deshumaniza cada vez más.
La ineficacia oficial permite que el crimen se siga arraigando ante una sociedad que ha perdido su capacidad de asombro. El crimen se comete y los delincuentes libres. Delincuente en la calle, delito seguro. La sociedad no se manifiesta, tiene temor. Los Colegios de Profesionistas, también callan, abordan el fenómeno delictivo de manera tibia en sus reuniones privadas. Tampoco se pronuncian para que se mejore el trabajo policial y la investigación criminal.
Los compromisos políticos, de amistad o las complicidades entre la clase gubernamental y determinados liderazgos de la sociedad y de los profesionistas, fomentan para que el fenómeno de la violencia permanezca con sus raíces firmes en el Estado. También han favorecido con sus propuestas o avalando otras, para que funcionarios sin el perfil adecuado, arriben a cargos para los que no están preparados. Han dado pauta para que la ineficiencia prevalezca y la violencia crezca.
Lo he comentado en otros espacios de opinión. ¿Tenemos en Sinaloa una sociedad participativa o una sociedad sumisa? Se han creado organismos ciudadanizados. Un modelo de organización mixta que no ha funcionado para abatir o cuando menos disminuir la crisis de violencia e inseguridad. Muchas fotos, poses y abrazos con sonrisas alegres, pero nada que funcione.
Militarizan la seguridad pública y de inmediato apoyamos las decisiones del Gobernador. Se justifica la aceptación porque el discurso dice que las policías están infiltradas por el narco y son corruptas. Se escuchan voces de líderes sociales como muñecos de ventrílocuos manifestándose diciendo, que la milicia inspira mayor confianza y que los delitos serán desterrados. ¿Habremos acertado en esas afirmaciones? Naturalmente que no. Avalamos la improvisación y la ineficiencia como leña que mantiene viva la violencia.
Recientemente fue en Mazatlán, donde se enfrentaron grupos rivales, muertes y levantados y no hay detenidos. La población civil indefensa ante la dureza de la metralla. Escondidos en sus casas para evitar ser lastimados por esas balas asesinas.
Se extingue una administración gubernamental y la violencia creció. No se hizo nada para quitar a los ineficientes. Muchos hechos ocurrieron y seguirán, porque no termina, en este periodo oficial. Cayeron víctimas inocentes y no se ha castigado a los culpables. Protección oficial se ha permitido cuando en el caso Sanalona los culpables siguen libres. El titular de la corporación policial estatal debió ser cesado y por omisión o colaboración debió ser encausado, al igual que sus protegidos en esos hechos que avergüenzan al Estado.
Muy cerca de vivir mejores momentos y otras realidades. Sinaloa confió y votó por el aspirante a Gobernador mejor evaluado. Que sus respuestas sean el despertar de un sueño de imágenes e ilusiones falsas.
¿Usted qué opina?







