Han pasado años y la capital de Sinaloa sufre la pérdida de su policía. Se debilita y la inseguridad crece.
Marzo 11 de 2025.
Inseguridad, impunidad, corrupción y rezago de delitos, han hecho de Sinaloa un oasis del crimen. Se cruzan de brazos y los delincuentes golpean continuamente la desprotegida población que demanda atención y paz.
Le han apostado las autoridades al uso de la fuerza militar cuando bien lo saben que no es ni será la mejor determinación. La sociedad debe ser tratada con policías bien preparados y profesionalmente aptos para enfrentar cualquier manifestación del crimen. Seguimos esperando para ver cuando suena la sonaja de las realidades.
El gobierno cuenta instalaciones y una Universidad para reclutar y formar a los policías, pero pesa más el discurso de las fantasías que cumplir con lo que la sociedad demanda desde hace muchos años. Policías confiables y socialmente reconocidos.
Ha faltado voluntad política. Los mandos que dirigen las instituciones policiales deben ser evaluados para determinar su aptitud para dirigirlas. La presencia de mandos militares hace que las instituciones policiales dejen de lado su compromiso social para convertirlas en agrupamientos de represión.
Número y calidad de los elementos policiales es lo que requieren las corporaciones de policía. Número para cubrir los espacios poblacionales y dar confianza a sus habitantes y calidad para orientar y enfrentar a los generadores de violencia.
La estrategia de seguridad pública debe ser encausada de manera integral. Requiere revisión urgente. Deben incentivar la participación social para redimensionar su promoción a los valores comunitarios y demandar que los medios de comunicación contribuyan al orden y no a la promoción de hechos que tengan conexión con eventos violentos o delictivos.
Los pactos entre las organizaciones sociales y de difusión masiva con el gobierno es posible y además rentables en cuanto a los resultados que pueden producir en el orden social que demandamos.
Actuar de manera colectiva desde la empresa, la escuela, las universidades, las organizaciones de profesionales, la iglesia, los jóvenes, entre otras muchas, es posible que la contribución en el comportamiento social proporcione los resultados que todos deseamos. Paz pública y orden social.
Líderes en cada parte de los sectores mencionados los hay, ellos pueden ser actores de cambio y propiciar el mayor impacto para lograr ese mejoramiento integral en el tejido social y desterrar en lo posible las manifestaciones antisociales generadoras de violencia.
El reto es fuerte, pero es de las estrategias que deben permanecer intocadas porque es la fuente que dará vida al resurgimiento de un orden social que lamentablemente ha sido requebrajado por la permisibilidad y complicidades con diversos actores del crimen, desde el gobierno.
Dar el paso para el regreso de los soldados a sus cuarteles, será difícil. El gobierno encontró un pretexto para detener la formación de los nuevos policías. Las instituciones policiales se están quedando sin hombres y mujeres que luchen por la paz social. El compromiso no puede desdeñarse, el gobierno debe reaccionar y ponerse a trabajar en recomponer las estructuras policiales porque al final serán las que de la mano de la sociedad pongan fin a este clima de intranquilidad y zozobra que vivimos todos los días ¿solo se requiere voluntad política, será mucho?
¿Usted qué opina?





